«Comprender» el alcance de la relación que establecen los jóvenes con las redes sociales, «detectar patrones de riesgo y promover un uso saludable que minimice las posibles consecuencias negativas en la salud y el bienestar de los jóvenes» son las razones de que la encuesta bianual Estudes, que pasa revista a la relación con las drogas de los chavales matriculados en ESO, FP de grado básico y medio y Bachillerato, introduzca por primera vez en su sondeo esa cuestión, que suscita preocupación a expertos y autoridades.
De hecho, en la actualidad se está debatiendo sobre la oportunidad, o no, de prohibir el acceso a las plataformas a menores de 16 años, como avanzó hace unos días el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y se contempla ya el proyecto de la ley orgánica para la protección de los menores en entornos digitales. Dicha normativa, a cuya tramitación dio luz verde el Congreso de los Diputados en septiembre, eleva de 14 a 16 años la edad mínima a la que se pueda dar consentimiento al tratamiento de datos personales.
Efectos sobre la salud
Porque un uso problemático de las redes sociales tiene consecuencias sobre la salud de los chavales. El informe «Infancia, adolescencia y bienestar digital», promovido por Unicef con la codirección del profesor de la USC Antonio Rial Boubeta, explica que esa utilización se refiere a «un patrón de uso desadaptativo (con una conexión excesiva y poco controlada), que interfiere en la vida cotidiana, pudiendo llegar a generar un malestar clínico significativo».
¿Cómo se manifestaría? El análisis de Unicef, resultado de sondear a más de 75.000 adolescentes, da pistas: «la necesidad constante de estar conectado, la dificultad para reducir el tiempo en línea y la presencia de síntomas emocionales negativos cuando no se accede a estas plataformas». Y el fenómeno tiene consecuencias: «puede repercutir en el bienestar emocional, las relaciones familiares y de amistad, el rendimiento académico y una construcción equilibrada de la identidad persona», señala el mismo documento.
No es el único análisis que advierte contra los excesos de los jóvenes en plataformas como Tik Tok o Instagram, la favorita desde los 13 años según un estudio de la Universidad de Navarra. El dictamen del comité de personas expertas al que el Gobierno le encomendó el desarrollo de un entorno digital seguro para la juventud y la infancia aborda ese problema en un capítulo específico. En esa cuestión, advierten que «el uso excesivo de redes sociales puede contribuir a problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión, problemas de autoestima y de percepción de la imagen corporal exacerbados por la comparación social y la presión para mantener una imagen idealizada».
El informe de los expertos, entre los que se cuentan dos gallegos, el citado Rial Boubeta y Fernando Suárez, presidente del Consejo General de Colegios Profesionales de Ingeniería Informática, apuntan que, al revés, se ha documentado que «un descanso de dos semanas de redes sociales repercute en un mayor bienestar y mejora la sintomatología ansiosa y depresiva en personas sin un trastorno mental detectado previamente».
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