Catalunya se enfrenta este jueves al peor vendaval de los últimos 15 o 20 años. El paso de la borrasca Nils, la decimocuarta desde el pasado otoño y la octava desde que empezó el año, ha obligado activar todos los protocolos de emergencia ante la llegada de vientos huracanados y rachas de hasta 100 km/h que, según los pronósticos, impactarán con fuerza en al menos una quincena de comarcas catalanas. La Generalitat ha decretado por primera vez la suspensión total de clases en todos los colegios y universidades catalanas por causas meteorológicas. También se ha suspendido la actividad sanitaria no urgente y se han cerrado todos los espacios naturales. Desde Protecció Civil se ha enviado un ES-Alert a toda la población pidiendo extremar precauciones, evitar los desplazamientos innecesarios y evitar las actividades al aire libre hasta como mínimo las ocho de la tarde ante el peligro de un episodio que se perfila como histórico.
Este jueves todas las comarcas catalanas sin excepción están en alerta ante la borrasca Nils. Hay avisos de nivel rojo, el más alto posible en la escala de riesgos meteorológicos, en una quincena de territorios como el Barcelonès, Baix Llobregat, Selva, Maresme, Vallès Orienta y Occidental, Garraf, Alt y Baix Penedès, Anoia, Segarra, Bages, Moianès, Lluçanès, Osona, Berguedà, Ripollès, Cerdanya, Pallars Sobirà y Alta Ribagorça. El resto de comarcas están en aviso naranja, el segundo más alto en la escala de inclemencias climáticas. Las únicas que quedan en aviso amarillo son las de las Terres de l’Ebre y el Baix Empordà. Los expertos afirman que durante esta jornada prácticamente toda Catalunya podría verse golpeada por fuertes vientos y rachas de intensidad huracanada.
Los modelos apuntan a que el viento empiezará a soplar con fuerza inaudita desde primera hora de la mañana hasta como mínimo el mediodía. Durante esta franja, los avisos de nivel rojo impregnan buena parte del territorio. Después, a partir de la tarde, las alertas se suavizan hasta el nivel naranja. Aun así, según ha destacado la consellera de territori Núria Parlón, el riesgo seguirá vigente hasta como mínimo las ocho de la noche ya que habrá muchos elementos urbanos y árboles golpeados por los vientos de la mañana que podrían colapsar durante la tarde aún cuando los vientos hayan aflojado. La portavoz del departament ha reclamado no bajar la guardia hasta entonces ante los diferentes riesgos derivados del temporal.
Vientos huracanados y temporal marítimo
Todo apunta a que el paso de Nils dejará cifras inéditas en Catalunya. Sarai Sarroca, directora de Meteocat, avanza que el vendaval de este jueves podría ser más intenso que el registrado en las últimas décadas. Parece que este temporal de viento será igual o más intenso que el registrado en 2014 en el Vallès, cuando se llegaron a observar rachas de hasta 150 km/h en varios puntos de la comarca y dos personas murieron en Terrassa por la caída de un muro. También podría ser de la misma magnitud que el episodio de fuertes vientos registrado en 2009 en Sant Boi, donde siete personas perdieron la vida por incidentes derivados del vendaval. En este caso, los expertos afirman que la borrasca Nils implica un «peligro muy elevado» ya que se espera que golpeará con fuerza en «zonas poco acostumbradas al viento» y en «grandes ciudades», siendo estos lugares especialmente vulnerables a sufrir daños, según el análisis del riesgo que hace Protección Civil.
Más allá del viento, la borrasca Nils también traerá como fenómeno adverso un temporal marítimo que en buena parte de la costa catalana. Para el jueves hay avisos de nivel amarillo y naranja activados en el mar de l’Empordà, la Selva, Maresme, Barcelonès, Baix Llobregat y Garraf ante el riesgo de olas de más de 2,5 metros. Las autoridades también han activado un plan especial de protección ante este tipo de eventos y piden extremar las precauciones durante este fenómeno ya que la fuerza de las olas puede ser potencialmente peligrosa.
De cara al jueves, las autoridades recomiendan a la ciudadanía extremar las precauciones, evitar desplazamientos innecesarios y limitar al máximo las actividades al aire libre hasta como mínimo la noche. Desde Protecció Civil se pide «evitar las zonas arboladas» «dado que el suelo se encuentra muy húmedo y el viento puede derribar los árboles». También se reclama prestar atención a elementos de edificios y mobiliario urbano que se puedan desprender como muros, semáforos, contenedores o andamios. En cuanto a la movilidad, se pide extremar tanto como sea posible las precauciones al conducir y evitar desplazamientos no necesarios, sobre todo en el caso de camiones, moticicletas y bicis.
Suscríbete para seguir leyendo













