Tuvo que picar piedra de principio a fin el Leyma Básquet Coruña para sobreponerse al Zamora en el Coliseum (81-76). El equipo naranja, que ya había jugado con fuego en la anterior jornada contra el Oviedo, estuvo a punto de salir escaldado del encuentro frente al cuadro de Saulo Hernández. El conjunto de Carles Marco, que no atraviesa su mejor momento en ataque, se sobrepuso a su poca puntería, a la frustración y al ímpetu de un rival pegajoso e incómodo que, por momentos, hizo tambalear la estabilidad del líder en su propia cancha. Pero el Leyma es mucho Leyma. Y, alentado por un Coliseum que lo levantó de la lona en sus peores momentos, dejó la décimo octava en casa. Una más. Y una menos.
Dispuesto a no pasar tantos apuros como en Asturias, el cuadro naranja salió a la pista con decisión y Mus Barro tardó menos de cuarenta segundos en abrir el marcador desde la línea de tiros libres. El equipo se colgó del aro del Zamora, pero encadenó varios intentos sin acierto, hasta que Jacobo rompió el maleficio con un triple. A partir de ahí, se sucedieron una serie de minutos locos en los que los locales no encestaban y los visitantes consiguieron empatar (10-10). Pacheco, tras una asociación con Thiam, y Diop desatascaron las cañerías coruñesas, mientras que Jorgensen y Barro, a la media vuelta, se encargaron de apagar el intento de reacción visitante en la recta final (18-14).
El segundo cuarto repitió el inicio del primero, con Barro inspirado y haciendo rugir a la grada con un alley-oop (20-14). El Zamora, zarandeado por la fuerza del senegalés, pidió tiempo muerto para reorganizarse y le sentó bien, porque consiguió igualar el duelo 24-24 en un parcial de 2-12 que desesperó a los locales. Marco paró el choque, pero la escuadra visitante no aflojó y tomó la delantera por primera vez (24-26). Al Leyma, espeso y lento, le costaba fluir y acertar y el conjunto que dirige Hernández, pleno de confianza, amplió su renta (29-32). El Leyma pareció naufragar por un instante. Diop se echó al equipo a la espalda y cargó con el peso de la resurrección coruñesa. En un minuto y medio, el senegalés firmó seis puntos y dio una asistencia que valieron una nueva ventaja naranja (35-32). Pero el equipo seguía sin encontrar el pulso, a rachas, más engrasado por acciones individuales que por entendimiento colectivo. Barro, con un mate, cerró el marcador en 39-39 antes del descanso.
Radoncic y Jou se abrazan tras un lance del partido / Iago Lopez
Serios aprietos y mejoría defensiva para remontar
El Leyma salió con la torrija tras el descanso y el Zamora tardó menos de un minuto y medio en irse a los nueve puntos de ventaja (39-48), la máxima renta del duelo. Nubes negras en el cielo naranja. Diop, de nuevo, frenó la sangría con los primeros puntos locales y Pacheco recortó desde la línea de 4,60 (43-48). El partido se convirtió en un toma y daca de canasta a canasta a una velocidad de vértigo, aunque el aro visitante parecía repeler todos los intentos naranjas. El único consuelo de la escuadra local llegó en los tiros libres. Jorgensen y, sobre todo, Cremo, aligeraron la presión y pusieron el encuentro a tiro de triple en la recta final del cuarto (52-55). El Coliseum se volcó con el equipo y, cuando el pabellón ruge, el Leyma vuela. Radoncic rompió la sequía con dos puntos de jugada por primera vez en cinco minutos y Thiam, con dos mates y una bandeja, volteó el partido hacia los intereses coruñeses en el último minuto (60-57).
Jorgensen descorchó el último periodo con un triple y los primeros compases volvieron a ser un intercambio de golpes. El Zamora no iba a entregar sus armas fácilmente y al Leyma no le quedaba otra que pelear. Dobló sus esfuerzos en defensa y se gustó en ataque, con asistencias de espaldas y sin mirar que, no obstante, encontraron poca recompensa en los puntos. Diop dio alas a la Familia Naranja y un triplazo de Cuevas, sobre la bocina y mientras se caía, volvió a multiplicar los decibelios del Coliseum (72-68). Radoncic, con una bandeja y un 2+1, tiró de galones y personalidad cuando el partido estaba más caliente para encarrilar el triunfo naranja y Cuevas, con otro triple lejano, desencadenó la locura para sellar la victoria y dar rienda suelta a la fiesta colectiva. El Leyma sudó, sufrió y casi se quemó, pero venció. Y ya van 18.










