El Gobierno sigue descargándose de cualquier responsabilidad en el crecimiento de Vox, que en las pasadas elecciones de Aragón duplicó su representación, como antes en Extremadura, para apuntar al PP. “El ascenso de la ultraderecha lo ha provocado el PP”, ha reiterado Pedro Sánchez en la tribuna del Congreso durante el turno de réplica a Alberto Núñez Feijóo en el marco de su comparecencia para dar cuenta de la situación del sistema ferroviario e informar sobre los últimos accidentes.
Comenzando por una “operación de blanqueamiento” a la extrema derecha que “ha habido duramente muchos años”. Un blanqueamiento que ha relacionado “a la derecha política y mediática”. En medio del debate en el espacio a la izquierda del PSOE sobre su articulación electoral, Sánchez ha puesto en valor siglas como las del PCE para contraponer un gobierno de coalición como el actual con uno del PP con Vox. Tratando así de deslegitimar un entendimiento de los populares con los de Santiago Abascal y criticar que se justifique por el hecho de la coalición de los socialistas con Unidas Podemos, primero, y ahora con Sumar. “Si es verdad que el comunismo, en otras latitudes”, dijo, se configuró en “proyectos autoritarios”, pero “en España y en Portugal pagó con sus vidas, el exilio y la represión, la lucha por la democracia y contra el franquismo”.
De ahí que afease que la falta de “respeto a la historia democrática de nuestro país” que se sitúe al mismo nivel “a quienes jalearon y defendieron el golpe de Estado y la dictadura franquista a un partido que pagó con su vida la lucha contra la dictadura franquista”. Tras ello, el jefe del Ejecutivo reprochó que el PP cerrase su campaña en Aragón con un grupo musical (Los Meconios), que ha participado también en actos de Vox, y que “reivindica el golpe del 36”, o con el agitador Vito Quiles.
Sánchez ha vuelto a recuperar tangencialmente el discurso de ‘las tres derechas’ para asegurar que el “PP, Vox y Alvise (Se Acabó La Fiesta) son lo mismo. En el fondo y en la forma son lo mismo”, aseguró. Asimismo, señaló al líder de los populares falta de altura de Estado en sus posiciones, preguntando irónicamente si se la ha “robado Ayuso, Abascal o Vito Quiles”.
Desde Moncloa ya cuestionaron tras la intervención de Feijóo al asimilarla a Vox. El jefe de la oposición acusó a Sánchez de haber «jugado a la ruleta rusa con nuestra seguridad» ante un accidente que, según dijo, era «evitable» y no «una catástrofe imprevisible». “Nos ha parecido que hablaba Vox”, replicaban fuentes del Ejecutivo incidiendo en un “tono impropio, agresivo y terminología ultraderechista”.
Sánchez ha cargado contra algunos de sus socios que vinculan la falta de atrevimiento en su agenda política para atajar problemas como el de la vivienda con el auge de Vox. «Aquellos grupos de izquierda que dicen que este Gobierno es el que tiene responsabilidad de que crezca la ultraderecha mienten. Quien tiene responsabilidad no es quien con políticas, ideas y palabras pone frente a esa ultraderecha, sino quien le pone alfombra roja, y es la gente del PP».
Cortafuegos ante la debacle electoral
Los socialistas han tratado de alejar cualquier análisis que vincule su negativa tendencia electoral con el desgaste del Ejecutivo o su gestión. Incluso para la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, “el único responsable es Jorge Azcón de esta convocatoria electoral, que lo que ha conseguido es bajar en número de representantes y engordar la presencia de la ultraderecha en Aragón”.
Sin análisis de las causas y blindando al Gobierno de la debacle territorial del partido en este ciclo electoral, en Moncloa siguen recetando que frente “al avance de la antipolítica el Gobierno responde con más política, más protección y más derechos”. La confrontación de modelos y programadas, con actores como Ayuso en la diana política del Gobierno, busca revertir una desmovilización de los votantes socialistas que en Ferraz señalan como una de las principales causas de su negativa tendencia electoral.
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