Durante los meses de invierno, marcados por las bajas temperaturas y las heladas, la batería del coche es uno de los elementos más vulnerables. Al tratarse de un componente cuyos fallos se producen sin señales previas, realizar un “electrocardiograma” de la batería en cada revisión del vehículo podría venirte muy bien.
Este tipo de comprobaciones son un verdadero chequeo de la salud de la batería en el que no solo se analiza el nivel de carga, sino también la capacidad de acumulación de electrones, un indicador estrechamente ligado al número de ciclos de carga y descarga que ha sufrido.
Si el resultado del test no es favorable, se aconseja sustituir la batería, incluso cuando todavía no ha mostrado signos de fallo.
Durante los meses de invierno, marcados por las bajas temperaturas y las heladas, la batería del coche es uno de los elementos más vulnerables / Edgar Vivó
El invierno afecta al vehículo
La batería, considerada el corazón del vehículo, se ve afectada por los cambios bruscos de temperatura, especialmente cuando el termómetro cae por debajo de los 5 °C en invierno o supera los 28 °C en verano. Por ello, los cambios de estación son los periodos de mayor riesgo para este componente.
Cuando la batería falla, el coche simplemente no arranca. Aunque la avería no representa un peligro grave, puede generar importantes inconvenientes al conductor y a los pasajeros, sobre todo dependiendo del momento y el lugar en los que deja de funcionar. Resulta más cómodo si sucede en el propio garaje, pero en carretera puede ser muy problemático dejando tirado al conductor en el momento más inoportuno.
Por todo ello, la prevención es la mejor estrategia para evitar estas situaciones. En caso de ser necesario cambiar la batería, su precio varía según el tipo. Para que tengas una referencia, las baterías tradicionales de 12 V y plomo suelen costar alrededor de los 130 euros.
¿Qué alternativas tienes?
Por otro lado, según explica Euromaster -especialista en mantenimiento integral de vehículos-, las baterías de gel, cada vez más comunes por la creciente presencia de sistemas stop/start que detienen y arrancan el motor automáticamente, son más avanzadas y su sustitución ronda los 200 euros. Además, las baterías de gel ofrecen mayor seguridad, ya que, en caso de vuelco del vehículo, no derraman los electrolitos de su interior, a diferencia de las baterías de plomo.












