En los últimos meses, una docena de países de la Unión Europea han sufrido ataques híbridos con drones en infraestructuras críticas o aeropuertos, obligando a menudo a cerrar el espacio aéreo. La Comisión Europea ha presentado este miércoles una estrategia con la que espera hacer frente al reto, reforzando la cooperación en la materia.
La amenaza es nueva y compleja, continua, procedente de actores estatales y no estatales, difícil de distinguir y contrarrestar. «Un perfil de seguridad de este tipo requiere una respuesta multidimensional, requiere un enfoque coordinado y unificado en toda la Unión», aseguró una alta fuente comunitaria. «Se trata fundamentalmente de la protección de la infraestructura crítica, nuestras fronteras exteriores y nuestros espacios públicos», añadió.
Bruselas aspira a que los Veintisiete tengan una estrategia unificada para responder a las amenazas que plantean los drones. El plan que el Ejecutivo comunitario ha presentado este miércoles se centra en cuestiones de seguridad interna. En este ámbito son los gobiernos europeos quienes tienen las competencias, pero la Comisión cree en la importancia de coordinar acciones.
Por eso buena parte de las medidas que ha planteado son conjuntas, pero también voluntarias. Con ellas, Bruselas espera mejorar las capacidades nacionales y europeas de preparación, detección y respuesta antidrones. Además, la estrategia tiene un importante componente de colaboración civil y militar, que va en paralelo al refuerzo de la política de defensa del bloque.
Para la Comisión, lo primero es acelerar el desarrollo tecnológico y la producción industrial. Bruselas apunta a la necesidad de atraer inversión y fomentar la interoperabilidad de los drones y los sistemas antidrones que se fabrican en Europa. En este sentido, ha planteado la creación de un Centro de Excelencia Antidrones para el bloque.
Una legislación actualizada
Además, el Ejecutivo es consciente de que la normativa vigente se ha quedado desactualizada. La Comisión propondrá una modernización de la legislación sobre drones civiles para «adaptarla a las nuevas realidades de seguridad». Entre otras cosas, planteará que cada dron tenga una suerte de carnet de identidad que esté vinculado a un operador o un particular. También rebajar hasta en 100 gramos los vehículos cubiertos por la legislación.
El motivo, por un lado, es que uno de los mayores retos en la lucha contra los ataques híbridos con drones es lo difícil que es diferenciar los vehículos legítimos de los que no lo son. De hecho, Bruselas trabaja también en una nueva «etiqueta de drones de confianza». Por otro lado, la tecnología los hace cada vez más pequeños, lo que requiere capacidades de detención mucho más precisas.
Otro aspecto que Bruselas aspira a abordar con esta reforma es el ‘geofencing’ o, dicho de otra forma, la definición de las áreas protegidas. Fuentes comunitarias explicaron que a menudo se observan intrusiones en áreas con infraestructuras críticas como instalaciones nucleares o de defensa. «En principio están prohibidos, pero hoy en día es muy difícil prevenirlas», reconocieron las mismas fuentes. El objetivo es que los gobiernos europeos definan de forma precisa y digitalicen estas áreas de su espacio aéreo y que los drones tengan estos mapas incorporados.
Detección y protección
Bruselas también ha anunciado que presentará una serie de directrices para proteger infraestructuras críticas frente a ataques con drones y propone tests voluntarios a los gobiernos para evaluar sus capacidades. Además, pondrá en marcha un proyecto piloto para mejorar la vigilancia marítima.
También ha planteado apoyar a los gobiernos en sus esfuerzos de defenderse de amenazas «a gran altitud» como los globos meteorológicos lanzados desde fuera de la UE y registrados en países como Lituania. Y proporcionará a Frontex con la tecnología necesaria para utilizar drones para vigilar las fronteras.
Por otro lado, la Comisión es consciente de la necesidad de mejorar los sistemas de detección. Para Bruselas, esto pasa por aprovechar las redes 5G para «detectar, rastrear e identificar drones maliciosos». El Ejecutivo ha explicado que estas redes «ofrecen un seguimiento preciso y en tiempo real de objetos voladores», lo cual puede ser clave para garantizar la seguridad.
La Comisión ha planteado una convocatoria para que gobiernos e industria muestren su potencial interés en participar en el despliegue de este tipo de tecnologías. Además, ha propuesto explorar con los gobiernos la creación de una Plataforma de Incidentes con Drones para compartir datos.
Sistemas antidrones
La Comisión Europea ha anunciado también que lanzará una convocatoria para que los países interesados «unan fuerzas» en la contratación pública y el despliegue de sistemas antidrones. Además, estudiar la creación de equipos de respuesta rápida en caso de emergencia, «para reforzar la solidaridad» entre los países del bloque.
En este sentido, el Ejecutivo ha planteado también organizar ejercicios antidrones a gran escala a nivel de la UE, para poner a prueba las capacidades de respuesta y la cooperación transfronteriza. Todo esto, en paralelo al trabajo que se está haciendo en el ámbito de la defensa.
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