Quién supo qué y cuándo son cuestiones muy relevantes a la hora de abordar y entender el escándalo que rodea a la trama de pederastia y explotación sexual que urdió el financiero Jeffrey Epstein, un monstruo con tentáculos globales que toca todas las esferas de poder. Son preguntas especialmente importantes ahora para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y las respuestas se enmarañan y enredan al mandatario.
La última tiene que ver con una conversación que según Michael Reiter, antiguo jefe de policía de Palm Beach, en Florida, Trump tuvo con él en julio de 2006, poco después de que Epstein fuera por primera vez imputado con un cargo estatal de solicitud de prostitución. Según contó Reiter al FBI una década después, Trump le dijo en esa llamada: “Gracias a Dios lo estáis frenando. Todo el mundo sabe que ha estado haciendo esto”.
Esas palabras son importantes porque apuntan a contradicciones en la postura que ha mantenido Trump sobre cuándo rompió sus relaciones con Epstein, por qué, y qué sabía de la trama criminal de una persona con la que compartió círculos sociales tanto en Florida como en Nueva York y de la que fue amigo al menos 15 años.
Esas contradicciones son claras. Porque de hecho en 2019, cuando Epstein fue arrestado durante su primera presidencia e imputado con cargos federales, y poco antes de que se quitara la vida en una celda, a Trump le preguntaron si tenía sospechas o sabía que molestaba a mujeres jóvenes y menores de edad, él contestó: “no tenía ni idea, ni idea”. Son palabras que nada tienen que ver con el “todo el mundo sabe” de 13 años antes.
Maxwell, “malvada”
La existencia de la llamada entre Trump y el jefe de policía se ha conocido ahora gracias a la publicación de tres millones de páginas de documentos sobre el caso. Uno de esos documentos incluye las declaraciones que hizo Reiter al FBI en octubre de 2019, tras el suicidio de Epstein, rememorando la llamada con el entonces empresario inmobiliario cuando él estaba al frente de la policía estatal.
En la llamada, siempre según el testimonio que hizo Reiter, Trump también se refirió a Ghislaine Maxwell como “malvada”. La califico de “agente” de Epstein y le instó a “concentrarse en ella”.
Son palabras que también contradicen mensajes que Trump ha lanzado después sobre la exnovia y socia de Epstein. En 2020, poco después de que fuera arrestada, por ejemplo, dijo “le deseo lo mejor, francamente”. Maxwell cumple 20 años de condena como cómplice de la trama de abusos y ahora busca un perdón presidencial a cambio del cual se ha mostrado dispuesta a limpiar el nombre de Trump.
Mar-a-Lago
Ni el Departamento de Justicia ni la Casa Blanca han confirmado la autenticidad de la llamada de 2006 que en 2019 Reiter contó al FBI pero Karoline Leavitt, secretaria de prensa de Trump, ha tratado de minimizar las aparentes contradicciones que representa y convertirlas en supuesta prueba de la “consistencia” del mandatario.
“El presidente siempre ha dicho que echó a Epstein de Mar—a-Lago porque era un tipo inquietante, turbio’”, ha dicho Leavitt usando en inglés la palabra “creep”. “La llamada, si sucedió, corrobora lo que ha dicho desde el principio”.
Pese a esas declaraciones de Leavitt, no está claro que esa expulsión sucediera. Supuestamente Epstein nunca fue miembro de Mar-a-Lago, el club privado de Trump en Florida y supuestamente también Trump le echó porque el financiero trató de “robarle” empleadas del spa. Congresistas demócratas como Jamie Raskin defienden, en cambio, que Epstein siguió siendo “invitado” de Mar-a-Lago y “nunca se le pidió que se fuera”.
Reiter, el jefe de policía de Florida, es un personaje creíble. Tanto él como el principal investigador de las primeras pesquisas en el estado sobre los abusos de Epstein consideraron que el primer y único cargo estatal que se le imputó no era suficientemente representativo de su «conducta» criminal y trataron de que el FBI asumiera la investigación buscando cargos federales. Alexander Acosta, que entonces era fiscal y representante del Departamento de Justicia en el estado, llegó en 2008 a un acuerdo con Epstein por el que este accedió declararse culpable de cargos menores, a cambio de una condena de 13 meses de cárcel en condiciones laxas y su registro como delincuente sexual.
Acosta llegó a secretario de Trabajo en la primera presidencia de Trump y se vio forzado a dimitir cuando se conoció lo que había hecho con Epstein en Florida años antes, que apestaba a trato de favor.
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