Investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), en colaboración con la Universidad de Cádiz, han documentado un nuevo registro confirmado de tiburón blanco (‘Carcharodon carcharias’). El estudio localiza la captura en 38°42.089’ N, 0°20.325’ E, un punto marino frente al Cabo de la Nao de Xàbia, en aguas de Alicante.
El hallazgo, publicado recientemente en la revista científica ‘Acta Ichthyologica et Piscatoria’, aporta nuevos datos sobre la distribución de esta especie emblemática y catalogada como vulnerable en el Mediterráneo occidental. Según la publicación, la captura accidental se produjo el 20 de abril de 2023 en aguas de la provincia.
El registro que recoge el estudio corresponde a un ejemplar juvenil de unos dos metros de longitud, capturado de forma accidental en abril de 2023 dentro de aguas del Mediterráneo de la provincia. La identificación de la especie fue confirmada mediante análisis genéticos, lo que convierte este hallazgo en uno de los pocos registros verificados de tiburón blanco en aguas españolas en las últimas décadas.
Según explica José Carlos Báez, investigador del IEO-CSIC y primer autor del estudio, «el origen de este trabajo está en la documentación de una captura accidental que conocimos gracias a la estrecha colaboración que mantenemos desde hace años con el sector pesquero».
Registros desde el XIX
Dado que una observación aislada no permite extraer conclusiones sólidas por sí sola, el equipo investigador llevó a cabo una revisión exhaustiva de registros históricos y evidencias indirectas desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad.
Tras el análisis se llegó a la conclusión de que el tiburón blanco mantiene una presencia persistente pero extremadamente infrecuente en el Mediterráneo español, donde su detectabilidad es muy baja.
«Con los datos disponibles no es posible afirmar que la población mediterránea de tiburón blanco esté recuperándose», señala Báez. «Este nuevo registro podría reflejar una mejora en los sistemas de seguimiento y comunicación, más que un aumento real del tamaño poblacional», afirma con cautela. El estudio arroja además datos de gran relevancia desde el punto de vista científico: la juventud del tiburón. «La presencia de individuos jóvenes aporta información clave sobre la estructura demográfica de la especie, especialmente en el caso de poblaciones catalogadas como vulnerables», apunta el investigador.
Ejemplar de tiburón blanco / Agencias
El miedo al tiburón
Si un animal tiene mala fama debido, sobre todo, al cine de terror y la cultura popular, es el tiburón blanco. Sin embargo, los incidentes con tiburones blancos en aguas españolas han sido excepcionalmente escasos a lo largo de más de 160 años de documentación y esta especie no representa un riesgo relevante en nuestras costas.
Más allá de la fama, el tiburón blanco desempeña un papel fundamental en el funcionamiento de los ecosistemas marinos, y así lo subrayan los investigadores: «Los grandes depredadores marinos cumplen una función clave en el equilibrio del océano. Como especies altamente migratorias, conectan diferentes regiones y contribuyen al buen estado del medio marino».

Imagen del ejemplar capturado en aguas de Xàbia. / INFORMACIÓN
En palabras del propio estudio, que cita la famosa observación de H. P. Lovecraft de que «la emoción más antigua y fuerte de la humanidad es el miedo, y la clase de miedo más antigua y fuerte es el miedo a lo desconocido», la publicación señala que el mismo estudio puede » arrojar luz sobre la biología y la ecología del tiburón blanco, la investigación puede ayudar a sustituir mitos infundados por un conocimiento real y una comprensión auténtica«.
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