El primer ministro británico, Keir Starmer, está tratando de pasar página cuanto antes a la crisis interna que casi termina con su carrera política. El líder laborista ha pedido unidad a los suyos para centrarse en sus principales objetivos, entre ellos el crecimiento económico y la lucha contra el alto coste de la vida, y ha lanzado una advertencia a sus rivales, incluidos los de su propio partido. «Nunca renunciaré al mandato que se me ha encomendado de cambiar este país», ha asegurado este martes en su primera intervención pública tras la crisis política.
Starmer ha querido poner el foco en su política económica y en la lucha contra el partido de derecha populista Reform UK, el cual encabeza las encuestas con una clara ventaja sobre sus rivales. «Debemos ser muy claros sobre la lucha que debemos tener: la lucha en nombre de toda la gente de este país que no recibe el respeto, la dignidad y las oportunidades que merece», ha asegurado. «Lo que tenemos que recordar es que, independientemente de las luchas que se den en Westminster, para la mayoría de la gente su principal preocupación es el coste de la vida».
El primer ministro ha salido airoso del intento de rebelión de algunos de sus diputados, los cuales han pedido su renuncia en los últimos días por su papel en el nombramiento como embajador en Estados Unidos de Peter Mandelson, vinculado con el pederasta Jeffrey Epstein. Una rebelión que alcanzó su punto de mayor tensión este lunes con la petición de dimisión lanzada contra Starmer por el líder laborista en Escocia, Anas Sarwar. A pesar del claro desafío a su autoridad, el primer ministro ha asegurado este martes que sigue apoyando la candidatura de Sarwar en las elecciones escocesas del próximo mayo.
Apoyo de los suyos
La posición de Starmer se ha visto reforzada tras recibir el respaldo de los ministros de su Gobierno. Un apoyo al que también se ha sumado la exnúmero dos de su Ejecutivo Angela Rayner y el ministro de Sanidad, Wes Streeting, dos de los principales candidatos para sucederle en el cargo. Este martes ha sido otro de los aspirantes a arrebatar el liderazgo a Starmer, el alcalde de Mánchester, Andy Burnham, quien le ha mostrado públicamente su respaldo.
El primer ministro ha insistido en su intención de ser el candidato de su partido en las próximas elecciones generales, previstas para 2029. Pero el apoyo de los suyos sigue siendo frágil y todavía tiene muchos obstáculos que superar en el camino. Las próximas citas electorales, especialmente las elecciones locales en Inglaterra y regionales en Gales y Escocia, serán fundamentales para determinar su continuidad al frente del Ejecutivo.
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