Una despensa submarina en la costa catalana
En las aguas tranquilas de la badia de Roses, en la provincia de Girona, crecen de forma natural varias especies de algas con un notable interés culinario. El Centre d’Estudis Avançats de Blanes (CEAB) ha identificado una docena de estas especies como comestibles y aptas para su recolección, algunas de las cuales sorprenden por su textura y sabor intensamente marino.
La zona se está consolidando como un ecosistema clave para la biodiversidad vegetal marina en el Mediterráneo occidental. En este entorno próspero se encuentran variedades como el Codium, un alga verde oscuro que ha captado especialmente la atención de los expertos.
Codium: la estrella del mar con sabor a percebe
Entre todas las especies catalogadas, el Codium destaca por su perfil sensorial único: su sabor recuerda al del percebe, uno de los mariscos más apreciados en la cocina gallega. Su textura es esponjosa, ligeramente crocante y con un regusto salino que lo convierte en un ingrediente exótico para platos gourmet.
Este alga se está empezando a incorporar en menús de restaurantes que apuestan por una cocina sostenible y de proximidad, alineada con las nuevas tendencias del mercado gastronómico internacional. Su versatilidad la hace ideal tanto en ensaladas, como guarnición o incluso en forma de polvo como condimento.
Un potencial económico por descubrir
Además de sus cualidades culinarias, la recolección de estas algas abre una vía para diversificar la economía local de las zonas litorales. Según los investigadores, si se regula adecuadamente su cultivo y comercialización, las algas podrían convertirse en un recurso estratégico para el desarrollo sostenible de la región.
Ya se están realizando pruebas piloto para el cultivo de estas especies de forma controlada, lo que permitiría satisfacer una demanda creciente sin comprometer el equilibrio ecológico del entorno marino.
Beneficios nutricionales y medioambientales
El consumo de algas marinas también conlleva beneficios nutricionales, al ser ricas en minerales como el yodo, el calcio y el magnesio, además de contener fibra y compuestos bioactivos con efectos antioxidantes. Esto las convierte en una excelente alternativa vegetal dentro de dietas saludables y sostenibles.
Desde el punto de vista ecológico, estas plantas marinas contribuyen a la oxigenación del agua, capturan dióxido de carbono y ofrecen refugio a especies marinas, funcionando como un eslabón esencial en la cadena trófica del ecosistema costero.
Del mar al plato: la nueva frontera gastronómica
Los expertos coinciden en que el uso de algas en la gastronomía está todavía en una fase incipiente en España, pero su proyección es creciente. Países como Japón o Corea llevan décadas incorporándolas a su dieta diaria, y ahora el Mediterráneo empieza a seguir el mismo camino.
El caso de la badia de Roses podría sentar un precedente para otras regiones costeras interesadas en diversificar su producción alimentaria con criterios ecológicos. Con el respaldo científico del CEAB y la experimentación culinaria en curso, el futuro de estas algas parece prometedor tanto en la cocina como en la economía local.
En definitiva, el Codium y otras algas de la costa catalana representan una nueva frontera para la alimentación sostenible y de calidad. Desde Girona, una iniciativa científica y gastronómica podría marcar tendencia más allá de nuestras fronteras.











