Ante el goteo de elecciones autonómicas que estamos viviendo, es inevitable establecer comparaciones entre el comportamiento del voto en cada comunidad. Aragón repitió este domingo varias tendencias que Extremadura había iniciado en diciembre, como la victoria pírrica del PP, el descalabro del PSOE y el crecimiento de Vox. En el trasfondo de todo ello empieza a esbozarse un patrón común: el bipartidismo retrocede en beneficio, sobre todo, de la extrema derecha y, en menor medida, de la izquierda alternativa (que en el caso de Aragón fue la Chunta). En números absolutos, PP y PSOE han perdido votos en las dos autonomías, lo que significa que ya no se intercambian a aquel electorado «de centro» que decidía hace décadas el ganador de las elecciones. Ahora es Vox el que se lleva el gato al agua. Pero, ¿de dónde pescan más votos los ultras, del cabreo con la izquierda o del cabreo con la derecha?
Entre Extremadura y Aragón, PP y PSOE llevan perdidos 167.355 votos en apenas un mes y medio. No obstante, en porcentaje, la popular María Guardiola logró subir 4,33 puntos en las elecciones extremeñas, mientras que su homólogo aragonés, Jorge Azcón, ha bajado 1,24 puntos. Obviamente, la mayor parte de la sangría bipartidista la aporta el PSOE, con 145.942 papeletas menos entre ambos comicios. En paralelo, Vox ha sumado 81.968 apoyos en el total de las dos citas, pero hay una diferencia clave entre una y otra: en Extremadura, la abstención se disparó casi 10 puntos; en Aragón, la participación subió un punto y medio.
Esa distinción permite concluir que, si bien en Extremadura la mitad de votos que perdió el PSOE se fueron a la abstención, en Aragón habría una parte más relevante que migró hacia Vox y hacia CHA. Basta echar un vistazo a los mapas de primera, segunda y tercera fuerza en cada municipio para comprobar cómo Vox se aupó a segunda fuerza en buena parte del antiguo ‘cinturón rojo’ de Zaragoza y en un buen puñado de municipios de Teruel. Y en esas zonas, los socialistas fueron relegados a la tercera posición.
Vox se anota 39 municipios en las que sacó la medalla de oro y le arrebató la de plata al PSOE en otras 205 poblaciones que representan el 26% de las localidades de Aragón (una de cada cuatro). El perfil general de estos ‘sorpassos’ es el de núcleos pequeños y medianos con altos niveles de inmigración y situados en zonas rurales o en antiguos feudos de la izquierda. El mejor ejemplo de todos es Fraga, el pulmón agrícola limítrofe con Catalunya que tiene el mayor porcentaje de inmigración de todo Aragón; Utebo, Cuarte de Huerva y Cadrete, exfortines del PSOE en el cinturón metropolitano de Zaragoza; y Andorra, la población minera turolense donde el PSOE resistió como primera fuerza y Vox superó al PP.
El ‘sorpasso’ más importante se dio en la ciudad de Teruel. Los ultras subieron 10 puntos en esta localidad y rebasaron a los socialistas, que, pese a todo, subieron dos puntos. El PP bajó cuatro puntos y Aragón-Teruel Existe cayó 10 puntos. Más allá de la capital, el dato a tener en cuenta es que más de la mitad de los 39 municipios en los que Vox ha sido primera fuerza están en la provincia de Teruel, que fue durante la campaña uno de los objetivos de Vox. El voto más ‘barato’ de Teruel, que reparte más escaños en proporción a su población, ayuda a despegar a las formaciones, y los ultras se han impuesto pese a la competencia que tenían con Teruel Existe y el PAR, que han dejado de ser bastiones en esta provincia, informa Sergio H. Valgañón.
La ultraderecha subió bastante más en las provincias de Teruel y Huesca (9,84 y 8,62 puntos respectivamente) que en la de Zaragoza (5,74 puntos), de nuevo favorecida por el sistema electoral. Y la misma tendencia se produjo en las tres capitales: en Zaragoza, donde viven la mitad de los aragoneses, Vox ‘solo’ subió 3,99 puntos frente a los 6,02 puntos que escaló en Huesca y los 10,05 puntos en Teruel.
Otro fenómeno que se repite es la derechización del territorio, en este caso, de Aragón. El PP retrocedió de 35,5% al 34,36%, pero Vox subió del 11,24% al 17,88% y Se Acabó la Fiesta (SALF) debutó con un 2,74% de votos (17.983 papeletas) que le dejaron a poco más de dos décimas de lograr representación. En total, la suma de las derechas pasó del 46,74% al 54,98%, pero no alcanzó el 60% de Extremadura ni el 58,9% que recabaron PP y PAR en 1995.
El bloque de la izquierda sí encajó su peor dato histórico, bajando por primera vez del 40% de los votos. El PSOE retrocedió 5,26 puntos, hasta su segunda marca más baja en la comunidad. El récord negativo lo obtuvo Javier Lambán en 2015 con el 21,4%, pero entonces Podemos consiguió el 20,5% y permitió a los progresistas recuperar el Gobierno de Aragón. En esta ocasión, a la debacle socialista se sumaron los bajones de Teruel Existe (-1,40 puntos), IU-Sumar (-0,18) y Podemos (-3,07). Tanto desgaste y tanta división beneficiaron a CHA, que creció 4,63 puntos.
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