Que vaya por delante que Alfonso Díaz y Pablo Ortells son los directivos más importantes que ha tenido el Mallorca en los últimos 20 años del club. Pero siguen un rumbo equivocado. Su credibilidad, de cara al aficionado, lleva cayendo desde hace un tiempo y, tras la rueda de prensa aclaratoria sobre el mercado de fichajes, lo agravaron. Tanto el CEO de Negocio como el director deportivo acabaron su comparecencia dejando más preguntas que respuestas. Escurrieron las cuestiones incómodas llegándose a contradecir y negaron realidades.
Como bien apuntó el periodista Alejandro Vidal en su blog, “la sinceridad abre el camino del arraigo y la empatía más que mil fiestas, paellas, homenajes y saraos diversos”. Ninguno de los dos directivos fue transparente. Salieron vencidos.
Pablo Ortells y el mercado de fichajes
Se centraron en lanzar dos discursos. El de Pablo Ortells caló más: “Hemos gastado lo que teníamos”. Aunque no cerró los debates sobre la sensación de improvisación que se respiró durante todo el mes de enero. El castellonense escurrió el bulto en más de una ocasión, pero dejó latente una de las señales que confirman el problema que tiene la directiva en zafarse de situaciones complicadas. Siguen sin hablar claro a la afición.
En una explicación totalmente preparada, como ya hizo Arrasate unos días antes, evitó responder sobre las declaraciones que Vedat Muriqi realizó en una excelente entrevista de IB3 Ràdio. El delantero del Mallorca aseguró que “llegaban tarde al mercado de fichajes”. La respuesta fue sencilla: “Si sacas las cosas de contexto es diferente que si ves toda la entrevista” y cerró la contestación lanzando un mensaje de unión. Todos los aficionados saben perfectamente lo que escucharon, aunque los traten de convencer de una realidad totalmente distinta. Por eso, cuando el director deportivo mostró más naturalidad, estuvo cercano y recuperó terreno.
La gestión de Alfonso Díaz
Alfonso Díaz estuvo más errático a pesar de emitir el titular que deseaba: “El dinero está en el césped”. Dijo lo que la afición quiere ver, no oír. Ningún seguidor bermellón que continúa la actualidad del club es ajeno a la indemnización de casi dos millones que tuvo que pagar para resolver de forma “amistosa” la gestión del Restaurante Presuntuoso, ubicado en el Fondo Norte de Son Moix. Como tampoco pasa desapercibida la inversión de la entidad en el Sport Clínic, ni la creación del club de negocio, o el parque deportivo que anunció Andy Kohlberg durante la celebración del décimo aniversario de la propiedad en el Mallorca.
El problema no es mejorar el negocio del club, sino no defenderla de cara al aficionado. El Real Madrid busca aumentar sus ingresos a través de un montón de actividades en torno al Santiago Bernabéu y, la gestión de Alfonso Díaz, busca precisamente eso. Que la viabilidad y que los ingresos que no dependen del resultado deportivo crezcan para aumentar la capacidad de maniobra del club en cualquier situación que se pueda dar en el terreno de juego, incluso en el descenso. Con este mensaje, el directivo debe hacer didáctica entre los aficionados. En ningún caso quiere restar recursos en la parcela deportiva, sino distribuirlos para que continúen creciendo, aunque al principio requieran una inversión.
A los románticos difícilmente les gustará que el fútbol derive cada vez más hacia el negocio, pero es el camino que tienen los equipos españoles para aumentar los ingresos y reducir, poco a poco, las diferencias con los conjuntos saudíes o la Premier League, que va a pérdidas, y están en otra división económica.
Sin Alfonso Díaz, el Mallorca no estaría en Primera División ni tampoco tendría remodelado Son Moix. No hay que olvidarlo porque resolvió uno de los males endémicos del traslado desde el Lluís Sitjar: las malditas pistas de atletismo. Además, la viabilidad económica que tiene el club se debe, en gran parte, por su gestión en la cuenta de resultados. Y lo más importante: sigue convenciendo a Andy Kohlberg para inyectar dinero en las arcas de la entidad para que el proyecto crezca.
Los más relevantes desde Mateu Alemany
Le sobra exposición mediática, necesita ser más empático con la afición, mostrar algo de autocrítica cuando comparece y ser más convincente en sus respuestas.
Alfonso Díaz y Pablo Ortells deberían preguntarse cómo siendo los mejores directivos del Mallorca desde la primera etapa de Mateu Alemany están constantemente en el ojo del huracán.
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