«Un servicio excelente», así lo definen los usuarios al Mou-te Bé, el servicio de bicicletas públicas de la Estación Intermodal que el Govern se ha cargado este febrero. Durante más de 15 años, el sistema proporcionaba bicicletas de forma totalmente gratuita a las personas que viajaban en tren, permitiendo combinar transporte público y bicicleta de manera eficiente.
El Govern ha decidido unificar el Mou-te Bé con BiciPalma, un servicio que ha generado críticas entre los usuarios por fallos recientes y el aumento de las tarifas. Además, el servicio todavía no ha sido eliminado de la página web oficial, lo que aumenta la confusión entre quienes lo utilizaban habitualmente.
El cártel que anuncia el final del servicio público de bicicletas. / DM
Un usuario habitual del sistema critica la decisión: «Quince días antes de su supresión no nos dijeron nada. No lo entiendo, porque Mou-te Bé era un servicio gratuito que permitía combinar bicicleta y tren». El usuario destaca la incomodidad de tener que ir con la bicicleta propia en el tren: «Cuando el tren va lleno y la gente tiene que bajarse, es un engorro».
Mou-te Bé se puso en marcha hace más de 15 años y estaba integrado con la tarjeta de transporte del TIB y la intermodal. «Solo se daba a quienes habían viajado en tren; era un gran servicio, nunca compraron bicicletas nuevas, pero funcionaba perfectamente», señala el usuario.
El reemplazo por BiciPalma no satisface a los antiguos usuarios: «Ahora solo había unas 30 bicicletas en la intermodal, pero había un grupo de usuarios que lo valorábamos mucho. Era un servicio excelente que se sustituye por uno que no lo es tanto, sin darnos motivos. Cada vez el transporte público se deshumaniza».
El usuario también insiste en la importancia de mantener un trato amable y eficiente: «Queremos que la gente disfrute de ir en tren, porque cada vez más personas dejan el coche. Mou-te Bé era una apuesta por la excelencia. Costaba muy poco mantenerlo y no había justificación económica para su supresión después de más de 20 años de servicio».
Finalmente, critica la deshumanización en los trenes y la pérdida de calidad del transporte público: «Si pudieran hacerlo todo con máquinas, estaría bien, pero el trato humano falla. Este servicio era una forma de garantizar comodidad y eficiencia a los impuestos que pagamos».











