La jornada electoral del 8F en Aragón avanza con el ritmo propio de un día decisivo: colegios abiertos desde primera hora, votantes entrando y saliendo en oleadas y mesas que, mientras tanto, comprueban documentación y ordenan el flujo para que el procedimiento se desarrolle con normalidad. A medida que transcurre la tarde, crece una duda: hasta cuándo se puede votar y qué ocurre si alguien llega con el tiempo justo.
Esa pregunta no es menor, porque el momento en que termina la votación marca también el arranque de la siguiente fase, el escrutinio, cuando las mesas comienzan a abrir urnas y a contabilizar papeletas. El Portal de Elecciones del Gobierno de Aragón dedica un apartado específico a resolver estas situaciones —las colas de última hora, la falta puntual de papeletas o la petición de justificantes— y fija con claridad el marco para el final de la jornada.
Según esa guía oficial, la votación empieza a las 9.00 horas (con locales abiertos antes para que “todo esté preparado”) y termina a las 20.00 horas. Pero hay un matiz clave para quienes apuran el reloj: si a las 20.00 queda alguien dentro del local electoral, el presidente o presidenta de la mesa le permitirá votar. En la práctica, por tanto, el consejo más útil es sencillo: si vas justo, prioriza entrar en el edificio antes del cierre, porque la mesa debe atender a quien ya está dentro, aunque el voto se emita minutos después.
En Aragón, el volumen de electores llamados a participar explica también por qué el tramo final de la tarde concentra, a menudo, a parte del voto pendiente: son 1.036.321 electores, de los cuales 991.893 residen en la comunidad y 44.428 figuran en el extranjero, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) para estas elecciones a las Cortes de Aragón.
Una duda habitual, sobre todo entre quienes votan con horarios laborales ajustados, es si se puede pedir un comprobante. La respuesta es afirmativa: el justificante de haber votado puede solicitarse ante la mesa electoral el mismo día de la votación. Es un trámite rápido, pero conviene pedirlo con margen para no ralentizar el cierre, cuando la mesa ya está preparando el paso al recuento.













