El Mallorca solo aguantó una parte en el Camp Nou. Entraba dentro de la lógica perder en un escenario de este calibre, pero lo frustrante es que se llegó a creer que tenía opciones de rascar algo ante el todopoderoso Barcelona. Los bermellones dieron una muy buena imagen en la primera parte, pero se diluyeron en la segunda para que el líder sumara los tres puntos gracias a los goles de Lewandowski, Lamine Yamal y Bernal (3-0).
El Mallorca demostró mucha concentración desde el principio. Arrasate había apostado por una defensa de cinco, con Maffeo con tercer central para ayudar a Mateu Jaume con las ofensivas de Lamine Yamal, y con Pablo Torre en lugar de Darder en el centro del campo. Y la impresión del equipo fue fantástica porque si defensivamente era evidente que tenía que dejar pocos espacios y jugar con las líneas muy juntas, también sabía cómo atacar. Virgili, en su regreso a casa, empezó a ser un dolor de cabeza para Koundé con sus ofensivas por la banda izquierda. En el minuto doce se adelantó al francés para cabecear tras un buen pase de Maffeo, aunque Joan García estuvo en su sitio. Y precisamente fue el propio Virgili el que envió demasiado fuerte un balón al que Muriqi llegó demasiado forzado para rematar.
Los bermellones, que actuaron de blanco en el Camp Nou, se estaban gustando. Incluso estaba relativamente cómodo defendiendo y mordiendo cada vez vez que podía con el omnipresente Virgili, que soltó un buen derechazo atrapado por Joan García. El Barcelona le estaba costando interpretar cómo hacer daño y se aferraba a su talento individual, como un chut de Rashford, el mejor de los suyos, que se marchó desviado. Los visitantes respondieron con una acción en la que Pablo Torre, tras una gran asistencia de Maffeo, estuvo a punto de llegar a la pelota cuando se quedaba solo ante el meta.
Y precisamente una gran individualidad fue la que tiró por la borda el plan de Arrasate. Lewandowski recogió el balón dentro del área tras un rebote e hizo lo que mejor sabe hacer, meter el balón dentro de la portería batiendo a un frustrado Leo Román, que hasta ese momento apenas había intervenido. El polaco, que posee una casa en Santa Ponça, marcó las diferencias, pero eso no frenó a los baleares, que siguieron con la cabeza alta. De hecho, Mateu Jaume estuvo cerca de dejar solo a Virgili, pero su pase fue cortado a tiempo por la zaga local. Y justo antes del descanso, Leo Román se exhibió con una sensacional parada a un lanzamiento de falta de Rashford, aunque es increíble que la jugada no acabara en gol después de que el rechace le cayera a las botas de Lamine, que tiró el esférico fuera.
Al Mallorca no le sentó bien llegar al descanso, o quizá es que el Barcelona espabiló. Lo que está claro es que los de Flick empezaron a llegar con mucha más asiduidad. Una volea de Casadó se estrelló en el larguero tras haber metido la cabeza David López para desviarla ligeramente. Y poco después Mojica derribó a Lamine dentro del área, pero sorprendentemente el colegiado no decretó penalti.
Algo había cambiado. Los azulgranas apretaron el acelerador, con mucha más profundidad y a punto estuvo Fermín de poner el 2-0, pero se encontró a Leo Román. Hasta que en el minuto 60 llegó la sentencia. Lamine Yamal disparó desde la frontal, ayudado por la falta de presión de Maffeo, para anotar el segundo. El portero ibicenco no adivinó la intención y el duelo se le ponía casi imposible al Mallorca.
Arrasate introdujo a Darder, Antonio Sánchez y Mateo Joseph y pasó a una defensa de cuatro, sin Virgili en el césped, pero la realidad es que ya no había nada que hacer. El choque pasó a ser un monólogo de los catalanes y una tortura para los mallorquines, que ya empezaron a mirar el reloj. Eso sí, un error de Fermín fue aprovechado por Antonio Sánchez, que se encontró una buena versión de Joan García para despejar el disparo. Y llegó el 3-0 tras una fabulosa acción de Marc Bernal, que recortó a Maffeo y su chut rozó en Omar para marcar. Ya no había nada más que hacer que pensar en el duelo ante el Betis de la próxima jornada en Son Moix.











