El contundente arranque del thriller Su peor pesadilla atrapa al espectador desde el primer minuto y ya no lo suelta en un trepidante viaje de giros inesperados. La protagonista, Marissa Irvine (Sarah Snook), va a recoger a su hijo a la casa del amigo con el que, en teoría, el pequeño estaba jugando. Pero al llegar se encuentra con que el niño no está allí, la mujer que abre la puerta no sabe de qué le está hablando y los teléfonos de contacto que tenía han dejado de estar operativos. ¿Dónde está el pequeño Milo? Comienza así una frenética búsqueda en la que no solo iremos descubriendo a los autores del secuestro, sino también algunos de los secretos más oscuros que esconde la familia. Una miniserie de ocho episodios, con un final cerrado, que se ha convertido en una de las revelaciones de este año para la plataforma SkyShowtime.
En el reparto aparecen varias caras conocidas. Destaca el matrimonio formado por los padres del niño desaparecido, interpretados por dos actores que despuntaron en HBO. Por un lado, Sarah Snook, una de las intérpretes que Succession catapultó al estrellato; por otro, Jake Lacy, que dio vida a uno de los personajes más odiados de la primera temporada de The White Lotus. Podría decirse que ambos vuelven a moverse en registros similares a los que les dieron fama, hasta el punto de que la serie podría adscribirse al nuevo género que podríamos bautizar como “odiamos a los ricos”.
Lo normal es que el secuestro de un hijo genere todo tipo de reacciones de solidaridad. A nuestra pareja protagonista, los odian y hasta cuestionan sus capacidades como progenitores. El ruido que en las redes sociales suele generar este tipo hechos empieza a bullir. No solo hay quienes les critican por no hacer las más mínimas comprobaciones sobre las personas que estaban con su hijo, sino también hay hasta quienes piensan que la pareja pretende lucrarse con este suceso. A mi recordó a lo que sufría el personaje de Ben Affleck en la película «Perdida», de David Fincher. Su mujer desaparece y el público falla que seguro que el marido ha tenido que ver.
En el caso de la serie que nos ocupa, la más cuestionada es ella, precisamente por el hecho de ser mujer. Nadie se cuestiona que el padre no estuviera con su hijo porque estaba en el trabajo; pero sí que se atreven de hablar de mala madre cuando es ella quien lo hace. De hecho, la traducción al español de la serie no refleja del todo lo que pretendía el título original. All Her Fault podría traducirse literalmente como “Todo es su culpa”, con la precisión de que her es el pronombre femenino, subrayando que la responsabilidad recae sobre la mujer.
Hay otro personaje femenino que sufre una presión a través de las redes similar. Se trata de la amiga interpretada por Dakota Fanning y que es la madre del niño con quien se supone que estaba el pequeño desaparecido. No es un spoiler decir que la secuestradora es la niñera de esa segunda madre, porque lo descubrimos ya en el primer episodio. Se puso a trabajar para ella a fin de tener esa proximidad con Millo que le permitiría llevárselo. Al personaje de Dakota Fanning le cuestionan que no controlara a quién metía en casa para cuidar a su hijo y que seguro que necesitaba a una niñera para poder irse de fiesta. De nuevo, a su marido, para quien es todo un mundo tener que encargarse de las cosas de la casa y de su hijo, no hay un solo reproche. Las dos madres se convertirán en grandes amigas con esta tragedia y tendrán una conexión especial.
En contraste con los dos referentes masculinos, tenemos la figura del policía asignado al caso y que está interpretado por Michael Peña. Él también es padre, pero mucho más implicado en su vida familiar que los otros. Su hijo tiene una discapacidad, lo que hace que necesita cuidados especiales. En un momento dado su integridad se verá comprometida cuando alguien pretende sobornarle con una jugosa plaza en una residencia que cubriría todas las necesidades que tiene su hijo.
El personaje de la niñera es Sophia Lillis, una actriz que descubrimos en It y que ha hecho destacados papeles en otras series recientes. Pronto descubrimos que no es el villano que pretenden hacernos creer y quizá su plan no es tan perfecto, ni está tan atado como podríamos creer. En torno al secuestro, se cometen hasta dos crímenes, pero ella no da el perfil de asesina. De todos modos, su papel parece más al del personaje de Max Cady, interpretado por Robert de Niro en El cabo del miedo de Martin Scorsese, en el sentido de que sirve de catalizador para que la pareja expurgue sus pecados del pasado. A medida que van pasando los capítulos, se van despejando las dudas sobre los motivos de ésta para haberse llevado a ese niño. El penúltimo episodio recurre a una fórmula que hemos visto en muchas series últimamente. Ese capítulo de flashback en el que conocemos todas sus motivaciones. Así queda todo dispuesto para la gran confrontación final.
Por el camino, durante la investigación del secuestro, salen a la luz numerosos secretos familiares que reavivan viejos conflictos. Como pronto queda patente que la niñera no puede estar actuando sola, saltan las dudas de quién puede ser su cómplice o por lo menos el verdadero villano en la sombra. ¿Hay cómplice en la familia? El misterio a lo Agatha Christie está servido. Mientras seguimos la búsqueda de Milo, descubrimos que el secuestro sirve solo como detonante de un relato mucho más oscuro y humano: la verdadera tensión está en las relaciones, los secretos y lo que cada uno está dispuesto a hacer para sobrevivir a su propia pesadilla.














