Los problemas «precursores de accidentes» ferroviarios, en la terminología utilizada por la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria, se han convertido en los últimos años en un punto delicado de la red, ya que han alcanzado los mayores niveles de la última década, según alerta la propia agencia en su último informe, elaborado en 2025 con datos de 2024.
Entre la tipología de estos precedentes de accidentes se encuentran diferentes casuísticas, como deformaciones de vía, falta de señalización, ruedas o ejes rotos, fallos de señalización o roturas de carril, tal y como ocurrió en el fatídico accidente de Adamuz donde fallecieron 46 personas y murieron 126.
De acuerdo al citado documento, que realiza una intensa radiografía a la seguridad en la infraestructura, incluyendo numerosas recomendaciones, el incremento de estos «precursores» en 2024 no ha sido tan pronunciado como en 2023, cuando hubo 735, pero supera claramente la media de los cinco años anteriores con 716, «lo que confirma una situación más estructural que coyuntural».
Concretamente, en el último ejercicio auditado aumentaron con respecto al año anterior los rebases de señal (que pasaron de 157 a 168) y las deformaciones de vía (que ascendieron de 375 a 398). Las roturas de carril se redujeron, sin embargo, ostensiblemente, pasando de 201 a 135.
Los accidentes significativos, donde hay al menos un vehículo implicado, un muerto o herido grave, o daños importantes en la infraestructura, han pasado de 42 en 2015 a 57 en 2024
Con respecto a los accidentes significativos, aquellos en los que está implicado al menos un vehículo ferroviario en movimiento, con al menos un muerto o herido grave, daños importantes en la infraestructura, o interrupciones graves del tráfico, también se ha producido un aumento notable, ya que han pasado de 42 en el año 2015 a 57 en 2024. Eso supone un crecimiento del 27% en la última década.
Menos accidentes con víctimas personales
En su estudio, el organismo, dependiente del Ministerio de Transportes y Movilidad, destaca aun así que una alta proporción de estos accidentes significativos, el 63% concretamente, han merecido esta calificación por la valoración de costes de más de 150.000 euros y/o la interceptación de la vía durante un periodo mayor a seis horas, sin que se hayan registrado víctimas personales. De hecho 2024 fue el año de la última serie con menos accidentes significativos con víctimas personales.
Cabe destacar que el año anterior, 2023, fue el peor de la última década, con 77 accidentes importantes, y 2022 el segundo peor, con 59. Comparado con el año anterior, las líneas ferroviarias sufrieron en 2024 una disminución en todos los tipos de accidente (paso a nivel, colisión de tren…), excepto en incendios, que se ha mantenido en el mismo número, y en colisiones con obstáculos, que experimentan un aumento de 12 a 17 casos.
Colisiones con árboles
Este incremento se atribuye principalmente a un mayor número de colisiones con árboles y, en menor medida, con animales que invaden la vía. En conjunto estos accidentes han crecido más de lo que han disminuido las colisiones contra elementos propios del sistema ferroviario (infraestructura, superestructura y otros componentes).
De la interpretación de los datos también destaca que aunque se hayan reducido los descarrilamientos con respecto al año anterior (de 16 de 2023 se ha pasado a 12 en 2024) España lidera este tipo de accidentes ya que la media en todo el continente es de 2,3 descarrilamientos, de acuerdo a los datos de Eurostat. Los accidentes ferroviarios de carácter grave, como el trágico siniestro en Córdoba, se han desplomado de hecho en Europa un 39,8% entre 2010 y 2024 de media.
España está lejos de ser el estado miembro con más siniestros en general. En este área, Alemania sigue siendo el país con la mayor incidencia de accidentes, con 312 registrados entre 2006 y 2024, el último año desde que hay registros. Le siguen Polonia (233), Francia (146), Rumanía (119) e Italia (113). España, por su parte, registró 77 accidentes de este tipo durante este periodo.
Entretanto, los accidentes ferroviarios graves, en lo que hay al menos una persona fallecida o cinco heridos graves o grandes daños al material rodante, según los últimos datos de la Agencia, se mantuvieron en 2024 en las mismas cifras que el año anterior (18).
En cuanto a las consecuencias de los accidentes, en 2024 se ha producido una reducción del número de víctimas mortales y de forma más acusada en el número de heridos graves, pasando de 22 y 23 respectivamente en 2023 a 18 y tres del último año con registros.
En 2024 el accidente de peores consecuencias en términos de víctimas fue el accidente a nivel pasivo ocurrido el 26 de noviembre entre Palencia y Monzón de Campos, con dos usuarios de paso a nivel fallecidos.
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