Las políticas de salud llevadas a cabo a nivel global han conseguido que en las últimas décadas se fume menos en el mundo. Sin embargo, la OMS estima que todavía hay cerca de 1.200 millones de personas que consumen tabaco en la actualidad (frente a los 1.380 millones del año 2000). Este contexto ha llevado a miles de científicos de diferentes ámbitos a investigar formas de reducción del daño del tabaco, orientadas al desarrollo de alternativas que contienen menos sustancias tóxicas. Estas alternativas eliminan el humo que se produce en la combustión de los cigarrillos, y que contiene cerca de 7.000 sustancias, de las cuales más de 200 son nocivas o potencialmente relacionadas con problemas de salud asociados al tabaquismo. Este concepto, reconocido por el organismo de Naciones Unidas, ha sido uno de los temas principales debatidos en el último E-Cigarette Summit 2025.
Espacio de debate
La 13ª edición del congreso, celebrada el pasado mes de diciembre en Londres, fue escenario de debate sobre el tabaquismo y el uso de vapers, una de las categorías de productos sin combustión. Científicos y técnicos abordaron nuevas estrategias sobre regulación, salud pública y el papel de la ciencia para ofrecer alternativas con potencial para reducir el daño en países como Reino Unido, Estados Unidos o Nueva Zelanda.
Precisamente, Lion Shahab, profesor de Psicología de la Salud en la University College London, destacaba que “el tabaco sigue siendo una de las principales causas de muerte evitable, aunque muchos fumadores no consiguen dejarlo”, señalando además los problemas de salud mental asociados a la adicción en fumadores crónicos. En este sentido, advertía de la necesidad de evitar políticas que puedan perjudicarles, “bien por exceso de regulación, bien por falta de ella”.
Alternativas sin humo
La importancia de alcanzar ese equilibrio regulatorio en este tipo de dispositivos con nicotina también fue abordada por otros ponentes del ámbito de la salud, como Abigail S. Friedman, profesora en la Escuela de Salud Pública de Yale, o el profesor Jonathan Foulds, de la Universidad Estatal de Pensilvania. Además, durante la jornada se habló de aspectos muy diversos como la necesidad de incorporar al debate público diferentes aproximaciones, como “las nuevas categorías de producto frente a diferentes tipos de consumidores”, entre otros.
Estas perspectivas son las que empresas como BAT (British American Tobacco) llevan años analizando para ofrecer opciones con el potencial de reducir el daño y desarrollar alternativas para que los fumadores adultos abandonen el consumo de cigarrillos, en línea con su lema “Un Mañana Mejor” (A Better Tomorrow™).
Proteger a los jóvenes
Otro de los puntos clave dentro del sector del tabaco, compartido por científicos y técnicos, es la protección de los menores, no solo para evitar que se inicien en el hábito tabáquico, sino también para impedir su acceso a alternativas sin humo. Estos productos no deben convertirse en una puerta de entrada al consumo de nicotina, que, si bien no es la responsable directa de las enfermedades asociadas al tabaquismo, según señala la FDA entre otros, sí es una sustancia adictiva y no está exenta de riesgos.
La OMS estima que todavía hay cerca de 1.200 millones de personas que consumen tabaco en la actualidad / Cedida
En este contexto, la industria del tabaco tiene la responsabilidad de proteger a los más jóvenes, y la compañía BAT ha iniciado un camino relevante. A finales de 2025, junto con Channel Islands Coop, cooperativa minorista que presta servicios en las Islas del Canal, y Yoti, especialista en soluciones de verificación centradas en la privacidad, ha puesto en marcha un proyecto piloto en la Isla de Jersey que utiliza estimación facial de edad para reforzar la verificación en la venta de productos con restricción de edad. El sistema permite comprobar si un cliente supera el umbral legal sin almacenar datos personales ni imágenes.
Los primeros datos del despliegue europeo muestran una precisión del 99%, con un 99,3% de jóvenes de entre 13 y 17 años correctamente identificados como menores. Además, la implantación de esta herramienta es fácilmente escalable. Según Danni Tower, directora global de Asuntos Científicos y Regulatorios de BAT, “la prevención del acceso de menores sigue siendo nuestra máxima prioridad a la hora de abordar las consecuencias no deseadas asociadas con los productos de tabaco y nicotina”.
Centro de innovación tecnológica
El desarrollo de Yoti forma parte de ese Mañana Mejor que define a la compañía, un futuro que se apoya en un proceso de transformación tecnológica y en un profundo conocimiento de su actividad en el mercado, respaldado por más de 150 años de historia.
En 2024, la tabaquera inauguró su actual Centro de Innovación en su sede mundial de investigación y desarrollo (I+D) en Southampton. Lo que comenzó como una fábrica de cigarrillos pasó en 1956 a convertirse en el centro de sus operaciones de I+D y hoy es una pieza clave de su transformación tecnológica. En este campus se desarrollan las tres categorías de productos sin combustión que la compañía comercializa actualmente: tabaco calentado, cigarrillos electrónicos y bolsas de nicotina.
El centro reúne a 400 científicos e ingenieros altamente especializados, que forman parte de un equipo global de 1.750 expertos repartidos en países como Estados Unidos, Italia, China o Brasil. Cuenta con ocho espacios de investigación orientados a ofrecer a los fumadores adultos opciones con potencial para reducir el daño. Un trabajo que no termina en el laboratorio, ya que los estudios incluyen seguimiento en entornos reales. Con una inversión de 30 millones de libras, este centro ha generado más de 265 estudios científicos y cientos de patentes cada año.
Para cumplir su compromiso de eliminar el humo de los cigarrillos, la compañía está invirtiendo en investigación y tecnología con el objetivo de reducir el impacto de su actividad en la salud de millones de personas. Su estrategia pasa por convertirse en una empresa predominantemente libre de humo, con el 50 % de sus ingresos procedentes de productos sin combustión en 2035.
*El uso riguroso y transparente de la ciencia es clave para avanzar hacia un mundo sin humo.
*Estos productos contienen nicotina, que es adictiva, y su consumo puede tener riesgos para la salud. La forma más segura de proteger la salud es no consumir tabaco ni productos que contengan nicotina.













