En una dinámica como la del CD Tenerife, aparentemente sobrado de puntos y con la previsión de proclamarse campeón mucho antes de que la liga llegue a su conclusión, el debate sobre las rotaciones podría aparecer en cualquier momento. Con jugadores con una carga de minutos especialmente elevada, entre ellos algunos de los hombres más veteranos del plantel, no es descabellado pensar que el cuadro técnico pensara en permutas. Sin embargo, no es el caso. Al menos, de momento.
Álvaro Cervera optó por modificar su once solo una vez después del parón invernal. Ocurrió en Zamora, donde las especifidades del rival y la ausencia de Ernic Gallego -estaba sancionado- le llevó a variar ligeramente la estructura inicial y prescindir del dibujo con dos delanteros. Aquel día fueron Maikel Mesa y Jesús de Miguel las puntas de lanza del representativo. “Pero no funcionó”, admite el técnico, quien abogó por redibujar la alineación con el partido ya comenzado. Desde entonces, volvió a los orígenes y a su tándem favorito: Enric-De Miguel.
Para los partidos más inmediatos no hay visos de que se produzcan cambios para dar descansos. Si acaso en el mediocampo, donde ya ha advertido el míster que la situación de Aitor Sanz es muy particular. “No le consideramos suplente”, dijo tras concatenar el capitán tres presencias consecutivas en el banquillo. La intención era darle tregua en el contexto de una campaña donde ha sido muy protagonista, también porque la alternativa (ubicar a Juanjo Sánchez a la vera de Fabricio) era también muy resolutiva. Pero Aitor volvió en la cita con el Castilla y repitió titularidad frente al Guadalajara.
En el resto de posiciones no hay discusión, debate ni tampoco previsión a corto plazo de que haya cambios. Aunque los presuntos suplentes ofrecen altísimas garantías. Por ejemplo, en los costados de la retaguardia, donde Marc Mateu espera su momento ante la magnífica campaña que están cuajando César y David, éste último a pierna cambiada.
Lo mismo podría decirse en la posición de Nacho Gil. Es tan escandaloso su rendimiento que no hay margen para otros jugadores que podrían desenvolverse en su costado. La consecuencia del altísimo índice de confianza en los titulares es que empieza a abrirse brecha entre los que más juegan y los que menos. Entre estos últimos hay hombres que serían absolutamente imprescindibles para casi cualquier otro equipo de la categoría, en cualquiera de los dos grupos. Por citar solo unos nombres, desde el cotizado Cris Montes –le querían en varias plazas ilustres de Primera RFEF– a Noel, Maikel, Balde o Jeremy Jorge.
Llegados a este punto de la competición, David Rodríguez puede sentirse orgulloso de destacar como jugador de campo con más minutos disputados, seguido de cerca por Nacho Gil, indiscutiblemente uno de los mejores movimientos rubricados en verano por la dirección deportiva. En el top 8 de futbolistas blanquiazules con mayor participación están los dos viejos Aitor Sanz y Enric Gallego, que se han ocupado de disipar con su muy notable rendimiento de esta temporada cualquier discusión sobre su edad. Ahora bien, se tiene en cuenta por parte del equipo técnico que son jugadores a los que conviene dosificar. En la medida de lo posible.















