“Perro” Sánchez acusa a los grandes oligarcas tecnológicos de “ladrar” a su jumento: el podenco olfateando a los galgos que le llevan diez palmos en la carrera para ver su le cae algún hueso. Según el presidente del Gobierno, los ladridos de Elon Musk y Pavel Durov evidencian que el Gobierno de España cabalga firme en su cruzada en defensa de los menores que caen como besugos en las redes sociales, imponentes barcos de cascos de acero que faenan al arrastre.
De esta guisa, ambos magnates se han despachado contra el paladín, el nuevo Jabato defensor de causas perdidas. El fundador de Telegram ha enviado un mensaje masivo a su clientela española -se dice que ocho millones- acusando al mandatario socialista de amenazar la libertad de expresión de los españoles. El dueño de X, por su parte, fiel a su estilo de pendencia y barrio bajo, ha dibujado a Sánchez como una caca con ojos.
El presidente recurre al refranero para defenderse del ataque de ambos potentados mientras el ministro que ejerce con frecuencia de perro de presa de Moncloa se despide de Telegram a la francesa: como si fuera un honor haber estado presente en una red social que pasa por ser el Disneylandia del contenido obsceno. Moncloa está convencida de que los algoritmos de las redes premian los discursos del odio y están acercando a los jóvenes a posiciones extremas, o sea, al facherío. Por ese motivo, el Capitán Trueno del socialismo español se abrió hace unos meses cuenta en TikTok, para dar ejemplo. A otro perro con ese hueso.
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