Empezaré este artículo con una anécdota con el rey Juan Carlos I en mi pueblo, Alcañices, dentro de los actos del 700 Aniversario del Tratado de Alcañices 1297. Delante Jorge Sampaio, presidente de Portugal, nuestro embajador en Portugal, Raúl Morodo, y algunos cargos públicos más, me expresa: «Alonso, si tuviera unos cuantos políticos como Manuel Azaña dormiría mejor». Tengo a lo largo de muchos años muchas más anécdotas con don Juan Carlos I.
Don Manuel Azaña Díaz es, seguramente, la figura pública española que más pasiones encontradas ha levantado. Nació en Alcalá de Henares, en el seno de una familia burguesa de tálate liberal, estudio en el colegio de los Agustinos de El Escorial y se doctoró en Derecho en 1900 con una tesis titulada «La responsabilidad de las multitudes».
Hoy en día, muchos se han planteado traer sus restos a España, tengo que decir que sería en contra de lo que expreso en vida don Manuel Azaña, como la de los propietarios de la sepultura que es la familia de su mujer Doña Dolores Rivas Cherif. Don Manuel Azaña, nos dejó escrito sobre este tema:
¡»Que me dejen donde caiga, y si alguien, un día, cree que mis ideas eran dignas de difundirse, que las difunda. Esos son los únicos restos de un ser humano que deben ser movidos si lo merecen». – «Azaña representa, personificada, la República». – «Afortunadamente, la parte nuclear de los designios políticos de Azaña se encuentran ahora incorporados al texto de nuestra Constitución». – «Cabe sin exceso atribuir personalmente a Don Manuel Azaña la concepción propia del sistema autonómica que la Constitución de 1978, adoptando el modelo de la Constitución de 1931, generalizó a toda España».
A mi juicio, una de las muchas ideas acertadas de don Manuel Azaña, fue mantener la indisolubilidad entre las nociones de cultura y democracia. Sin la una, es imposible la consecución de la otra y viceversa. Un principio aplicable, aún hoy en día a ciertas comunidades.
En 1912 nos encontramos a don Manuel Azaña al frente de la secretaria del Ateneo de Madrid, pasando más tarde a ser su presidente. Qué diferencia de aquel Ateneo de Madrid al que tenemos hoy desde la entrada hace cinco años de un grupo organizado para «robarlo» y lo más grave lo han puesto al servicio ilegalmente como todo lo que hacen desde su llegada al servicio del «Café Central» por medio de un contrato ilegal y seguramente un nuevo engaño y estafa al arrendador, y una posible venta del mismo a una futura sociedad que llevaría en nombre «Ateneo-Café Central».
En 1924, publica don Manuel Azaña «Apelación a la república». Don Manuel Azaña se significa como un adelantado de los principios políticos de la España de su tiempo. Funda el partido Acción Republicana (1925) incorporándose de lleno en el mundo de la cosa pública. Durante la Segunda República, fue ministro de la guerra en el gobierno provisional, en 1931 sustituya a Alcalá Zamora en la Presidencia del consejo de ministros. Durante su mandato, que se prolongó hasta septiembre de 1933, se promulgó la constitución de diciembre del año 1931, entre otras leyes destacadas «la del divorcio y la llamada de congregaciones religiosas (1933)», que pretendía eliminar el monopolio de la iglesia católica en la enseñanza.
A finales de 1932, se promulgó la célebre ley de reforma agraria, a la que siguió, en 1933, la concesión del sufragio femenino. Pero su actividad legislativa no obtuvo el voto popular de 1933, debido sobre todo al eco que alcanzaron ciertos problemas surgidos en el bienio de su presidencia, como el aplastamiento de la insurrección de Casas Viejas (1933). Cono la lentitud de la ejecución de la reforma agraria. Perdidas las elecciones municipales del mes de abril don Manuel Azaña presentó su dimisión en septiembre.
Con la victoria del Frente Popular el 16 de febrero de 1936, ocupó de nuevo, la presidencia del consejo de ministros y fue elegido presidente de la República en mayo de 1936. Desde su cargo de presidente de la República tuvo que afrontar el alzamiento en armas de parte del ejército, inicial fermento de lo que pronto se perfiló como una sangrienta y larga guerra fratricida entre españoles.
El pensamiento de Azaña resume en cierta medida la ideología del republicanismo tradicional español y sus principales postulados históricos. Sus obras son hoy el mejor testimonio para acercarnos al estadista y al intelectual, una vida segura de aproximación a sus pasiones, desvelos y trabajos.
Don Manuel Azaña nace en Alcalá de Henares el 10 de enero de 1880 y falleció el 3 de noviembre de 1940 en Montauban (Francia) donde descansan sus restos, su cadáver lo envolvieron con la bandera mexicana, ya que el gobierno francés prohibió que llevara la de la República Española.
Quiero terminar con la frase que me dijo siendo rey Juan Carlos I: «Alonso, necesitaría unos políticos como don Manuel Azaña, para poder dormir bien». n
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