Vitoria fue Gipuzkoa y Mendizorrotza, Anoeta por un día

Una tarde y noche para el recuerdo en la historia de la Real Sociedad y sobre todo en la de su afición. Que está ilusionada, que está enchufada y que está llevando en volandas al equipo en este 2026. La conexión se ha recuperado y está ayudando para sumar alegrías una detrás de otra. Esta vez, unas semifinales de Copa del Rey Mapfre jugando a domicilio, con una casi invasión txuri urdin en territorio albiazul. Un desplazamiento masivo e impresionante. Había menos de 300 entradas para las más de 4.000 solicitudes que había de socios y RS Fans en la grada visitante. Pero no se conformaron los aficionados y buscaron la manera de convertir por un día Vitoria en Gipuzkoa y Mendizorrotza en Anoeta. Una barbaridad. La cifra exacta es difícil de calcular pero las imágenes tanto en el recibimiento del hotel como en el estadio en cada gol de la Real y tras el pitido final invitan a pensar que había si no más, al menos en torno a 3.000 realistas presentes por todo el estadio. Más los valientes que viajaron sin entrada sólo para animar en la previa y juntarse a ver el encuentro en un bar o sociedad.

Lo sufrió la afición porque el equipo estuvo mal, como de costumbre en este campo, pero salvó la papeleta con épica que se disfruta, para terminar cantando canciones de Tamborrada, de jugadores, de Matarazzo y una muy emotiva para un Marrero que apareció vestido de calle, lesionado, muy emocionado incluso llorando. Según pitó el árbitro todos se fueron corriendo al córner de la grada visitante a celebrar, agradecer y disfrutar. La Real está viva y su gente, en un momento muy álgido, pese al aún reciente mal momento.

Incidente previo

La afición de la Real se volcó con el equipo desde primera hora de la tarde. Acudió en masa la afición al hotel donde descansaban los jugadores, a las afueras de la ciudad de Vitoria, para hacer un recibimiento en condiciones. Varios cientos de fieles cantaron y animaron desde las 18:00, más de una hora antes de que el autobús del equipo saliera rumbo a Mendizorrotza. La plantilla disfrutó del ambiente mientras merendaba y veía a los aficionados por el gigantesco ventanal del salón principal del hotel.

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La pena fue que no se completó el recibimiento como se esperaba y quería. Pocos minutos antes de que salieran los jugadores, buena parte de los seguidores de Bultzada se marcharon tras un incidente con la Ertzaintza. Según fuentes consultadas del grupo, la Ertzaintza pidió a los aficionados que se subieran a la acera. Algunos no siguieron las indicaciones y la policía llamó a dos de los responsables de Bultzada para identificarles. Algo que no gustó nada al resto y que, por solidaridad, provocó que se marcharan en torno a doscientas personas antes de tiempo. También fuentes consultadas de la seguridad del club avisaron de que el grupo no había realizado el necesario aviso a las autoridades del recibimiento. Los jugadores se pararon antes de subirse al bus, bien indicados por Remiro, a agradecer el apoyo y escuchar los ánimos. No sirvió para un buen inicio de partido pero se terminó ganando.



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