El Mallorca acumula imprevistos en las horas finales de la jornada 22 y del mercado invernal de fichajes.
Con el ambiente enrarecido, va y sale el equipo al césped de Son Moix para conseguir una goleada que ya no recordaban ni los más viejos del lugar: 4-1 al Sevilla, y no se puede infravalorar la victoria porque el Sevilla esté mal, que lo está, pero es que cuando Samu Costa, Virgili y Muriqi juegan como ayer, esto puede pasar, sin desmerecer a los actores secundarios, que tampoco estuvieron mal.
Con este partido y esta goleada y sus tres puntos correspondientes, el equipo de Arrasate sale de las posiciones de descenso y forma un lío considerable en la clasificación en la que hay nueve equipos separados por tres puntos.
Dicho esto, del que no se sabe nada es de Pablo Ortells, el director deportivo del club mallorquinista que, tras conseguir la cesión de un delantero desconocido, no hizo declaraciones como suele hacer sobre su ‘obra’ final de mercado: Zito Luvumbo, internacional angoleño de 23 años, procedente del Cagliari que llega cedido, es decir, nada de lo que Arrasate pide, jugadores que puedan ofrecer rendimiento inmediato.
Quizá por eso la cara de ¿tristeza? Del técnico a medida que caían los goles en la portería del Sevilla.
Ya no sé si estaba triste o emocionado, es difícil definirle, por la cara y por la situación.














