Una madre denuncia la falta de vestuarios para niñas en los campos de fútbol de A Coruña: "Le pongo la calefacción y la cambio en el coche"

La incorporación de la mujer a nuevos ámbitos como el fútbol ha destapado problemáticas hasta ahora inexistentes. Es el caso de las niñas que juegan en equipos de fútbol 8 mixtos en A Coruña, quienes sufren la falta de vestuarios donde poder cambiarse. Así lo vive Carmen, una joven jugadora del Eirís, cuya madre, María, ha decidido exponer una situación que compromete la igualdad en el deporte base.

El problema se manifiesta con crudeza durante los partidos oficiales. Tras un encuentro pasado por agua y con bajas temperaturas en los campos de la Torre, a la niña se le impidió la entrada al vestuario con el resto de sus compañeros. Su madre relata cómo, ante el desconcierto, la única opción fue volver a casa con la ropa mojada, iniciando un periplo que se ha vuelto habitual.

Los vestuarios se asignan por equipos, y un equipo mixto necesitaría dos espacios diferenciados. La Asociación de Fútbol Aficionado de A Coruña (AFAC), que agrupa a los clubes modestos, reconoce la situación. Su presidente, Juan Vázquez, lo define como un «problema latente, existente» que obliga incluso a programar partidos «a horas intempestivas» y que requiere una solución inmediata.

La complejidad aumenta durante el fin de semana en instalaciones como la Ciudad Deportiva de la Torre, donde se disputan ocho partidos de fútbol 8 simultáneamente. Esto supone ocupar los 16 vestuarios disponibles, dejando sin alternativas a los equipos mixtos. «Si ocupan ocho equipos los 16 vestuarios, claro, ya no hay lugar para para que las niñas se puedan cambiar», explica Vázquez.

Ante la falta de opciones, la madre de Carmen ha tenido que cambiar a su hija en el coche en repetidas ocasiones. «Era como si mi hija fuese un extraterrestre, que nadie sabía cómo tratarla, dónde cambiarla», lamenta María. En su búsqueda de un espacio, ha recibido respuestas dispares, como ser enviada a un vestuario de árbitros o a las instalaciones de un frontón que, al llegar, también estaba ocupado por tener su propia liga.

Esta situación ha provocado que, en días de lluvia, la mejor opción para la familia sea que la niña no juegue. «¿Qué tipo de educación le estamos dando a nuestros hijos?», se pregunta la madre, quien considera inaceptable que jugar al fútbol implique para su hija «pasar frío y andar dando vueltas como una mona».

Aunque se ha planteado la posibilidad de establecer turnos, a las familias no les parece una opción justa para los niños que tendrían que esperar al frío. La solución más viable, propuesta tanto por la madre como por el presidente de la AFAC, es habilitar un vestuario común para todas las niñas, sin importar de qué club sean.

Juan Vázquez apoya esta idea como la medida más sencilla y efectiva a corto plazo. «Tiene que haber un vestuario exclusivamente de niñas que sea un vestuario común, que se cambien, se duchen y ya está», afirma. María ya ha presentado una reclamación formal en la sede electrónica del ayuntamiento, dirigida a la alcaldía y a las concejalías de Igualdad y Deportes, pero de momento no ha obtenido respuesta.

La reflexión final de la madre pone el foco en la contradicción de las administraciones. «Promocionamos un deporte femenino, pero ¿cómo va a haber presencia femenina si no hay espacio para ella? Jugar no es solamente jugar en el campo, tiene que haber un vestuario para cambiarse».

Fuente