Estornudos

Siendo sólo un niño, Adolfito asombraba ya a todos con sus estornudos. Cuando estornudaba, parecía que sacudiera a la tierra un terremoto. El estornudo resonaba como una explosión (más de una copa de cristal había estallado en mil añicos por el sonido) y los objetos pequeños se tambaleaban ligeramente, como tocados por el seísmo producido. Sus padres no se preocupaban en modo alguno; más bien, se divertían con ello. «Estornuda, hijito», le decían, «que vea este señor cómo sacudes todo».

Fuente