La distancia de cinco puntos con la salvación puede invitar al pesimismo. A veces la distancia ha sido más alta y, en ocasiones, más reducida, pero, desde principios de temporada, el Levante ha vivido sumergido en unos puestos de descenso de los que lucha constantemente por huir aunque, de momento, sin éxito. No obstante, después de mantener la esperanza incluso en los momentos más desilusionantes, a los levantinistas se les presenta un futuro ilusionante, fruto de resultados convincentes y un estilo de juego ambicioso que contra el Elche alcanzaron su punto más álgido, sobre todo, a nivel emocional.
Ganar supuso romper la barrera de no salir triunfante y, sin tiempo para asilimar la emoción que le produjo, el Ciutat de València abre otra vez sus puertas una semana después para desafiar a uno de los mejores equipos de Europa. El Atlético de Madrid, en uno de sus momentos más dubitativos de la temporada, pisa el coliseo de Orriols en un buen estado clasificatorio. Sin brillar a lo largo de los partidos, pero siendo efectivo a la hora de sacar resultados. No obstante, su derrota contra el Bodø/Glimt en Champions League, que le sacó del top8 y le obliga a jugar una ronda adicional frente al Brujas, ha despertado crispación en un entorno colchonero y generado el debate no solo de si hay plantilla suficiente como para competir por Liga, Copa del Rey y Champions, sino también si el ciclo del Cholo Simeone ha llegado a su fin.
Parece alarmista, pero un Atlético de Madrid que pisará el Ciutat de València sin Giuliano ni Griezmann por lesión, afrontará un duelo trascendental frente a un Levante que ya solo juega finales. Quedan jornadas por delante, pero el discurso de Luís Castro, sustentado por sus ocho puntos de doce desde su aterrizaje en Orriols, ha calado tanto que los levantinistas disputarán cada partido como si fuera el último, independientemente de la magnitud del adversario.
Sin contratiempos
Con Unai Elgezabal entrenando parcialmente con el grupo, pero sin ningún futbolista recuperado al cien por cien para enfrentarse a los colchoneros, la sensación que ronda en los aledaños del Ciutat de València es que, por fin, vuelve a ser un feudo de difícil conquista. O, como mínimo, que ha recuperado su esencia. Tardó más de una vuelta en sumar su primera victoria, pero, tras lo acontecido frente al Elche, el Levante ya no entiende de escenarios de dificultad mientras espera paciente a la que aspira que sea su próxima víctima: el Atlético de Madrid.













