Mikel San José vistió la elástica del Athletic Club la década pasada tras llegar desde la cantera del Liverpool mediante una cesión primero y su fichaje después. Sus últimos años en San Mamés fueron flojos y tras terminar contrato con los ‘leones’ en 2020, se marchó al Birmingham de la segunda categoría inglesa durante una temporada. Un curso después, volvió a hacer las maletas para regresar a España y firmó por el Amorebieta de LaLiga Hypermotion.
El navarro tuvo una lesión en la espalda que le tuvo apartado de los terrenos de juego cerca de dos meses, aunque en febrero regresó a los terrenos de juego para jugarlo prácticamente todo hasta final de temporada. En ese momento decidió colgar las botas con 33 años a pesar de encadenar 90 minutos por encuentro en casi toda la segunda vuelta.
«Llevo desde los 21 años prácticamente con dos hernias en la parte de abajo de la espalda. Que es verdad que tiene mucha gente, que esto no es algo nuevo, pero es entrenar todos los días, caer al suelo, cambiar de dirección, chocar, cosas que del fútbol va haciendo mella», declaró en una entrevista. Tras ‘jubilarse’ de manera voluntaria, solicitó una pensión vitalicia por incapacidad que inicialmente fue denegada. El exfutbolista recurrió la decisión de la Seguridad Social y ahora el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco le ha dado la razón a pesar de que tanto la edad como el historial de partidos disputados cada curso no justificaban dicha incapacidad.
Mikel San José celebra junto a Adrián un gol con España / EFE
La pensión de San José
Con la razón judicial, Mikel San José recibirá cerca de 1.600 euros brutos mensuales tras la sentencia no unánime. No es la primera vez que ocurre algo así, pero sin duda queda un preocupante precedente para numerosos futbolistas tanto de LaLiga como otras categorías que decidan acudir a la justicia alegando lesiones incapacitantes.












