Rodalies es el gran punto negro de las infraestructuras de Cataluña. Tras el caos de los últimos días, que se ha saldado con el cese del director operativo de Rodalies (Renfe), Josep Enric García, y el director general de explotación y mantenimiento de Adif, Raúl Míguez, la cuestión es cuándo volverá totalmente la normalidad a un servicio público que usan de media 400.000 viajeros diariamente.
Pero los problemas en Rodalies vienen de lejos y no dependen solo de personas, sino que tienen que ver con lo invertido en el servicio. La inversión realmente ejecutada por Adif y Renfe Operadora en Cataluña entre 2010 (justo después del estallido de la crisis inmobiliaria y financiera) y 2023 suma 5.676 millones de euros, lo que equivale a poco más de la mitad de los 11.285 millones presupuestados en ese periodo, según el anexo estadístico de la ‘Nota sobre la inversió de l’Estat a Catalunya l’any 2023’ del Departament d’Economia de la Generalitat. La serie, elaborada con datos del Anuario del Ministerio de Fomento para 2010-2012 y de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) para 2013-2023, refleja una brecha persistente entre lo consignado y lo finalmente gastado: 5.609 millones, o lo que es lo mismo solo el 50,3%.
Por ejercicios, el mayor desembolso efectivo se concentra al inicio de la serie, con 956 millones ejecutados en 2010 y 782 millones en 2011 durante los últimos años de mandato del presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero y a pesar de ser los años posteriores a la crisis de 2008. A partir de ahí, la ejecución cae con fuerza y toca mínimos en 2014, un periodo en el que la Generalitat estaba gobernada por CiU (128 millones, 31%), y 2016 (161 millones, 33,5%), con Junts en el poder en la Generalitat, antes de recuperar niveles de en torno a los 300 millones en 2017 y 2018, ya durante la presidencia del popular Mariano Rajoy. Tras dos años marcados por la prórroga presupuestaria —2019 y 2020—, la evolución vuelve a ser irregular durante las legislaturas del Gobierno de Pedro Sánchez: 2021 (con la Generalitat presidida por ERC) destaca por un cumplimiento especialmente bajo, con 282 millones ejecutados frente a 1.462 millones presupuestados (un 19,3%), mientras que 2022 mejora hasta 516 millones (34,1%) y 2023 repunta a 615 millones, aunque todavía con un grado de ejecución del 42,6% sobre una dotación de 1.444 millones.
En conjunto, la fotografía que dibuja esta serie es la de un ciclo de inversión muy oscilante y, sobre todo, una distancia recurrente entre el presupuesto anunciado y la obra realmente ejecutada. Además, la propia nota advierte de que, a partir de 2023, la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) ya no publica estas cifras de forma regular, aunque sí han trascendido en sede parlamentaria.
En los últimos años, el Ministerio de Óscar Puente sostuvo que solo en 2024 la inversión en Cataluña en el marco del Pla de Rodalies 2020-2030 alcanzó un récord de 607 millones de euros. En un balance posterior, el departamento elevó la inversión ejecutada del Plan a 2.505,85 millones en el conjunto del periodo 2020-2025, el 72% de los 3.461,87 millones previstos para ese quinquenio, aunque ese documento ofrece cifras acumuladas y algunos hitos hasta noviembre de 2025 sin desglosar un cierre anual específico de 2025 comparable con la serie 2010-2023. No obstante, y pese a no disponer de comparaciones homogéneas, Puente destacaba en el Consejo de Ministros que «la realidad actual es que se está invirtiendo, que se están poniendo muchos recursos y haremos un balance y una explicación muy detallada de todos los puntos en los que estamos interviniendo y en los que estamos proyectando intervenir para que la ciudadanía también reciba una tranquilidad de que no estamos cruzados de brazos, de que sí, el atraso es secular y viene de lejos, pero que en este momento estamos poniendo todo de nuestra parte para corregirlo».
Pero también hay que tener en cuenta que en estos dos últimos ejercicios ha sido decisivo el impulso de los fondos europeos, también para las partidas destinadas a inversión en ferrocarriles.
Una historia de sucesos y averías
El anuncio de los ceses de este lunes coincidió con una rueda de prensa de la consellera de Territorio de la Generalitat, Sílvia Paneque, en la que ha reclamado a Renfe y Adif cambios instantáneos, así como inversiones, ante una situación «inconcebible e intolerable» en la red de Rodalies.
Paneque ha justificado esta petición en base a dos ámbitos que, en sus palabras, han agravado la situación de crisis del servicio de Rodalies en los últimos días. El no seguimiento «al pie de la letra» de las instrucciones del titular del servicio, que es la propia Generalitat, y sobre todos en el ámbito de las inversiones, el no llevar a cabo el mantenimiento preventivo necesario de la red.
Desde 2010, Rodalies ha acumulado episodios graves tanto por víctimas como por impacto público. Ese año quedó marcado por el atropello masivo en el apeadero de Castelldefels Platja, con 12 muertos y 14 heridos. Ya en la última década, el histórico de grandes siniestros incluye el choque de 2017 en la Estació de França (54 heridos), el descarrilamiento de Vacarisses en 2018 (un muerto y 49 heridos), el choque frontal de Castellgalí en 2019 (murió una maquinista y hubo un centenar de heridos), la colisión de dos trenes en Montcada i Reixac en 2022 (alrededor de 155 heridos) y el atropello mortal de cuatro personas en la R3 en 2023, además de incidentes en 2025 como el impacto contra una roca en vía única en la R3.
En paralelo a los accidentes, las “grandes incidencias” de Rodalies también han tenido un fuerte componente operativo: fallos de catenaria y señalización, evacuaciones y cortes generalizados que arrastran demoras durante horas, además de robos de cableado que han dejado líneas enteras fuera de servicio. Un ejemplo reciente fue el robo de cobre en Montcada Bifurcació en mayo de 2024, que provocó una sobretensión y afectaciones generalizadas en la red. En 2025, una avería obligó al desalojo de hasta 900 de viajeros.
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