No todos los peces “bonitos” son adecuados para debutar, y conviene priorizar resistencia y compatibilidad.
Para un acuario comunitario, los guppys, platies y mollys son de las mejores opciones: son sociables, coloridos y suelen ser fáciles de alimentar y mantener. Si se busca un comportamiento más de grupo, los tetras (como los neones) son muy vistosos, pero funcionan mejor cuando el acuario ya está estable y siempre en cardumen, no sueltos. Si se prefiere un pez protagonista, el betta es una elección popular por su carácter y belleza, aunque conviene mantener un macho por acuario y escoger bien los compañeros para evitar conflictos.
Ojo con los llamados peces “limpiadores”: especies como las corydoras ayudan a aprovechar restos del fondo y son pacíficas, pero no sustituyen la limpieza ni los cambios de agua. Y con el “agua fría” pasa algo parecido: el goldfish es resistente, pero requiere acuarios grandes y buena filtración; en recipientes pequeños suele sufrir.
En resumen, para empezar sin frustraciones: acuario con buen filtro, pocas especies compatibles y paciencia. Menos peces y mejor elegidos casi siempre significa un acuario más sano y bonito.













