Miguel Ángel Silvestre se enfrenta en ‘La fiera’ a uno de los trabajos más exigentes de su carrera, tanto en lo físico como en lo emocional. El actor interpreta al cocinero Darío Barrio, quien tuvo un programa en Cuatro a principios de la década del 2010, y asume el reto de dar vida a una historia marcada por la pasión, el riesgo y la cercanía constante de la muerte. En conversación con YOTELE, Miguel Ángel Silvestre reflexiona sobre la responsabilidad de encarnar a personas que existieron, su reencuentro con el director Salvador Calvo, la necesidad de encontrar aquello que da sentido a la vida y la manera en la que la película invita a celebrar la amistad y las pasiones compartidas.
YOTELE. ¿Has volado realmente por las nubes para la película?
MIGUEL ÁNGEL SILVESTRE. No. Es una pregunta muy recurrente y me la han hecho todos los miembros de mi familia. Para que una película se pueda llevar a cabo hoy en día tiene que estar asegurada, y el seguro no asegura según qué saltos, y menos que un actor pueda exponerse a un riesgo así. Desde el principio, la productora se encargó de que nosotros tampoco, por nuestra cuenta, se nos fuera a iluminar ahora y decir “quiero saltar y quiero probarlo”. Así que no, yo no he saltado. Por lo menos yo.
YOTELE. ¿Te plantearías probarlo alguna vez para saber qué se siente?
MIGUEL ÁNGEL SILVESTRE. No tengo esa llamada. Muchas veces me preguntan cuál es mi fiera, y ahora mismo mi fiera es jugar al pádel. Me lo paso muy bien y es algo que me hace estar en el presente. La adrenalina de competir con tu compañero contra otras dos personas, pensar cómo vamos a jugar, qué podemos mejorar… Esa es mi fiera a día de hoy y de momento estoy bien con eso.
YOTELE. Es una película basada en hechos reales y en personas que han existido. ¿Qué responsabilidad supone eso como actor?
MIGUEL ÁNGEL SILVESTRE. Tienes un extra de compromiso. Yo sentía una responsabilidad muy grande de representar bien al hijo de una mujer y al hermano de una mujer, sobre todo siendo alguien tan carismático. Cuando empecé a ver vídeos de Darío, vi que tenía una luz especial, una forma de observar la vida, incluso de hablar, de no tenerle miedo ni a la muerte ni a la vida, ni a las decisiones importantes. Eso me sorprendía mucho. Quise honrar a alguien con una energía muy especial, sabiendo además que su madre, su hermana, su familia y sus sobrinas iban a ver la película. Nadie mejor que ellas lo conoció, y queríamos celebrar esas personalidades tan especiales.
YOTELE. Habías trabajado con Salvador Calvo en tus inicios, en ‘Motivos personales’, y después en ‘Sin tetas no hay paraíso’ y ‘Alakrana’, pero hace 15 años que no compartíais proyecto. ¿Cómo ha sido ese reencuentro?
MIGUEL ÁNGEL SILVESTRE. Ha sido maravilloso. Salva me conoce muy bien y puede hablarme con muchísima transparencia porque tenemos mucha confianza. Creo que siempre encuentra cosas bonitas en mí y lo hace con mucha paciencia. El otro día le di las gracias precisamente por eso. Me siento muy agradecido a los proyectos que he hecho con él y, sobre todo, a ese cariño y ese respeto que siempre me pone.
YOTELE. La película habla de una pasión muy extrema. ¿Cómo se refleja eso emocionalmente en los personajes?
MIGUEL ÁNGEL SILVESTRE. Son dos caras de la moneda. Estos personajes no viven en el centro, viven todo el proceso desde que inician el viaje hasta que terminan saltando, con la celebración que eso conlleva. Son momentos de una auténtica oda a la vida, y creo que alcanzan esos niveles tan altos precisamente porque la otra cara de la moneda es que puedes morir en el camino. El 60% de las personas que practican esto mueren. Tienen más probabilidades de que no salga bien. Por eso la película tiene contrastes tan fuertes.
YOTELE. ¿Qué crees que se lleva el espectador al salir del cine?
MIGUEL ÁNGEL SILVESTRE. Creo que el espectador sale queriendo celebrar con sus amigos y, si es posible, queriendo compartir una pasión con ellos, la que sea. En mi caso es el pádel. Compartirlo con mis amigos, no solo el partido, sino el antes y el después: qué vamos a hacer, cómo hemos jugado, qué podemos mejorar… Eso inevitablemente le da sentido a la vida. Yo muchas veces en terapia recibía la pregunta de “¿qué haces que te divierta?”. Y casi todo lo que hacía tenía recompensa o endorfinas, como el gimnasio, pero diversión de verdad… no tanto. Hace poco, por casualidades, descubrí el pádel con mis amigos y ahora sí puedo decir “ya sé lo que me divierte”. Y eso es importante también para la salud mental.
YOTELE. La película es muy vitalista, pero también reflexiona mucho sobre la muerte. ¿Te ha cambiado algo a nivel personal?
MIGUEL ÁNGEL SILVESTRE. Sí. Yo una vez le pregunté a Armando qué justificación le daban ellos a la muerte. Yo tengo mucha fe en que vamos a un lugar mejor y que cuando nos vamos, nos vamos con una paz interior que no experimentamos en la vida real. Me gusta leer sobre experiencias cercanas a la muerte, ese universo me interesa mucho. A día de hoy, ese sería mi discurso: creo que nos vamos a un lugar mejor y que en el momento en el que nos vamos, nos vamos con placer. Es como un último suspiro hacia una nueva vida.
YOTELE. En la película se plantea mucho la idea de vivir para uno mismo, no para la mirada de los demás.
MIGUEL ÁNGEL SILVESTRE. Totalmente. En ‘Free Solo’ hay algo que me marcó mucho: él sube a escalar y un día dice “hoy no”, porque siente que lo está haciendo para los demás. Y decide hacerlo otro día, solo, sin cámaras. Hay algo ahí muy puro: hacerlo para ti, no para llamar la atención, no para demostrar nada. Creo que eso conecta mucho con los personajes de esta historia y con esa idea de vivir el viaje para uno mismo.













