Cuando ya se han cumplido diez días del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), que causó 45 víctimas mortales y en medio de la crisis superpuesta por el caso de Rodalies en Catalunya, el Partido Popular (PP) está decidido a situar al ministro de Transportes, Óscar Puente, como el responsable político principal de lo ocurrido. Hasta el punto de convertirle, aun de manera obviamente subrepticia, en el ‘Mazón’ de la tragedia ferroviaria.
El propio ministro ya ha rechazado tajantemente esa comparación, alegando que desde la misma tarde del domingo 18 de enero en que colisionaron tras un descarrilamiento un Alvia que se dirigía a Huelva y un Iryo con destino a Madrid estuvo en el puesto de mando, y no, advirtió en referencia al ex presidente popular de la Comunidad Valenciana, «en El Ventorro», el restaurante en el que Carlos Mazón, como es sabido, pasó gran parte de la fatídica tarde del 29 de octubre de 2024. Pero el primer partido de la oposición insiste en cultivar veladamente ese paralelismo.
El vicesecretario de Hacienda del PP, Juan Bravo, que como responsable del área de Transportes en el Comité de Dirección del partido está llevando la voz cantante en la crisis, ya dejó claro el pasado lunes, durante la rueda de prensa semanal en la sede de la calle Génova, que solicitaban al ministro que se abstuviera de acudir al funeral católico que este jueves tendrá lugar en Huelva, la provincia de la mayoría de las víctimas, al que asistirá el propio Alberto Núñez Feijóo y que estará presidido por los Reyes.
Bravo, uno de los perfiles de la cúpula popular más contenido en sus manifestaciones públicas, llegó a decir que sería «una provocación». Fuentes de la dirección popular son más explícitas al respecto: «Puente no puede someter a las familias de las víctimas al dolor de tener que ver en persona al responsable del mantenimiento de las vías que fallaron y que le costaron la vida a sus seres queridos».
Un homenaje de Estado suspendido
Todo ello en el contexto de la suspensión o aplazamiento sine die del homenaje de Estado o funeral laico que, a imagen y semejanza del que tuvo lugar a finales del año pasado en el primer aniversario de la dana -el hito que precipitó a la postre la dimisión de Mazón y su sustitución por Juan Francisco Pérez Llorca, gracias al apoyo de Vox en las Cortes Valencianas- iba a haberse celebrado este mismo sábado en Huelva, tal y como habían acordado Sánchez y el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno.
Lo cierto es que Moncloa, influida o no por la petición del PP, ha decidido finalmente enviar como máxima representación a la misa fúnebre del jueves a la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, quien obviamente también acude en su condición de líder del PSOE de Andalucía. Aunque tampoco ha descuidado otros gestos visibles de respaldo a Puente, como el hecho de que el pasado martes Sánchez entrase con él al hemiciclo, para el pleno extraordinario que vio aprobarse el decreto precisamente sobre transportes y decaer, en cambio, el ómnibus que incluía la revalorización de las pensiones.
El mismo presidente del Gobierno que en su primer mitin de campaña en Aragón, respaldando a la candidata del PSOE, la exministra Pilar Alegría, tuvo unas palabras explícitas de apoyo a la gestión del titular de Transportes. Palabras que ha afeado con indignación el propio Feijóo, que lleva días acusando a Sánchez de estar «desaparecido» de la gestión de la crisis.
Aunque la de este jueves no será una jornada dedicada enteramente al luto. En el Senado, donde no en vano el PP goza esta legislatura de mayoría absoluta, a pesar de estar en la oposición, comparecerá Puente, por primera vez para dar explicaciones de la tragedia en el ámbito parlamentario. Es el mismo pleno donde el PP ha llamado a Sánchez, quien, sin embargo, no acudirá, aunque sí lo hará, y a petición propia, el próximo día 11 de febrero en el Congreso de los Diputados.
La Cámara Alta ha sido escenario desde que el ministro tomase posesión de su cartera en noviembre de 2023 de grandes debates con los senadores populares, algunos, como ahora presumen los de Feijóo, sobre incidencias en materia ferroviaria. Y aunque en principio lo luctuoso de la materia no abona el terreno para un debate muy desabrido, la experiencia previa, el enconamiento con Puente de algunos senadores del PP y la particular personalidad del ministro podrían girar las tornas. Feijóo, además, asistirá al debate antes de desplazarse a Huelva.
En Génova, en cualquier caso, cunde el convencimiento de que esta crisis, más pronto o más tarde, supondrá el epitafio de Puente como ministro. Como la crisis de la dana, mutatis mutandis, supuso el de Mazón.
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