Escucha, así te lo digo, me hago trumpista. ¡Qué tío, nos devuelve a la verdad! Mira, deja que te lo explique: yo, de joven, era anticapitalista, pero radical, eh, revolucionario. La práctica totalidad de mis horas de estudio se sumergían en la literatura marxista y para mi no había más mundo visible que las tierras en las que los hombres luchaban a muerte contra el colonialismo, por la independencia, o el imperialismo, contra la explotación. Y nosotros, los jóvenes, les aplaudíamos manifestándonos, en coherencia, tan revolucionarios como ellos. ¡Viva París, coño, viva París!
Con la edad, cuando te van penetrando las matizaciones, relajé mis ansias: me fui conformando con introducir en el capitalismo, yendo a ser denominado más suavemente como «economía de mercado», la justicia social. Venía a ser un, bueno, vale, os perdono, pero no seáis excesivos. Tiene que haber equidad y respeto entre vosotros, los que compráis trabajo para lograr ganancia, y todos los demás, los que lo venden para sobrevivir. El mundo, colega, no puede funcionar sin que esos dos trabajen juntos. Piénsalo.
Pues por eso te pido que mires y me digas si en el momento este en que ahora vivimos no se ha roto la fidelidad a esa conveniencia mutua. Si, vamos, reconócelo. Como lo muestra el héroe de nuestro tiempo, hételo ahí: Donal Trump, el nuevo revolucionario, destructor del capitalismo. Y sin armas, sólo estupidez, sembrando de caos sus soportes. Aranceles y escopetas.
Y un cambio fundamental de protagonistas: los viejos revolucionarios eran los trabajadores y humildes en general; los nuevos son los ricos, como el Trump ese tú, que en inglés se pronuncia tramp y si le añades oso, por lo del animal, queda en tramposo. Es que el mundo se dio la vuelta, amigo, y nosotros, los revolucionarios de otrora, parece que no lo hemos visto venir.
Dime, pues, qué podemos hacer: ¿revolvernos nosotros también? La otra es dejarnos llevar, rendirnos y que los tramposos nos enseñen a marcar el paso. Yo, ya te digo, aunque solo sea por disimular, me rindo. No veo como salir de esta.













