La batalla política y sindical tras el accidente ferroviario de Adamuz, con 45 fallecidos, y el posterior de Rodalies en Gelida, donde murió el maquinista, se está centrando en la seguridad de las vías. La oposición la pone en cuestión trasladando una responsabilidad sistémica y de gestión al Ejecutivo y el sindicato de maquinistas SEMAF ha anunciado una huelga para los próximos 9 y 11 de febrero que no sitúa el foco en lo laboral, sino en problemas de seguridad que consideran estructurales. Frente a ello, el Gobierno se centra en combatir esta sensación, llamando a recobrar la confianza en el sistema y defendiendo “con datos, no relatos” que desde la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa se ha multiplicado la inversión.
Fuentes del Ejecutivo muestran su voluntad de sentarse en una mesa de diálogo y estudiar las reivindicaciones de los maquinistas para intentar una desescalada del conflicto y evitar la huelga. El PP está acompasando sus demandas y críticas, poniendo en duda que el Gobierno adoptará las medidas de seguridad necesarias en el sector ferroviario antes de los accidentes. “Algo no se estaba haciendo bien”, trasladaba Alberto Núñez Feijóo para pedir la comparecencia de Pedro Sánchez, al considerarlo el máximo responsable de “un caos de estas dimensiones” y “deterioro general”.
Todavía es pronto para concretar en qué puntos puede haber más acercamiento en la mesa de negociación con los maquinistas, señalan fuentes de Transportes, si bien en el Gobierno aseguran abrirse a aumentar la inversión en mantenimiento. Desde Sumar, socio de coalición, ya se urgía este viernes a “aumentar todas las inversiones en ferrocarriles” y se cuestionaba el incremento de operadores tras la liberalización sin hacer lo propio con las infraestructuras.
Otras de las demandas de los maquinistas pasan por un mayor control de las subcontratas o la revisión de protocolos en la gestión de incidencias reportadas. El hecho de que el informe preliminar de la investigación del accidente de Adamuz señale a la ruptura de la vía como posible causa ha reforzado este cuestionamiento sobre supuestas deficiencias en el mantenimiento.
En el ministerio de Transportes trasladan con rotundidad que “claro” que hay margen de cara a la negociación con los sindicatos mostrando disposición a acceder a sus peticiones. Siempre abiertos a mejoras, dicen, pero destacando que el sistema es seguro y que la inversión está aumentando de forma escalonada desde los últimos años. También en Rodalies, aunque se reconoce especialmente un déficit histórico de inversión y el compromiso a seguir haciendo un esfuerzo de financiación para corregirlo.
El Ejecutivo elaboró un documento de urgencia tras el clima de inseguridad, que servirá como base de la comparecencia de Puente en el Congreso a petición propia para dar cuenta del accidente, destacando que “nuestras vías son más seguras hoy que hace ocho años y más seguras que las de Francia, Alemania o la media de la Unión Europea”. Desde 2018, se añade, “el número de accidentes ferroviarios graves o significativos ha caído un 11% respecto al periodo anterior, a pesar de que el número de viajeros y trayectos ha aumentado notablemente”.
Concretamente, sobre el accidente de Adamuz (Córdoba) se explica que la última renovación de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla se produjo en 2025, con una inversión superior a los 700 millones de euros, e incluyó la renovación parcial de carriles y traviesas a lo largo de distintos tramos de la línea, “con el objetivo de reforzar los niveles de fiabilidad, seguridad y durabilidad de la infraestructura”.
Asunción de responsabilidades
Entre octubre de 2025 y enero de 2026, el tramo en cuestión habría sido sometido a cuatro inspecciones técnicas reglamentarias, sin que en ninguna de ellas se detectara anomalía, defecto o fallo alguno en la vía del tramo donde se produjo el accidente. La última se produjo el pasado 7 de enero de 2026, con la “comprobación integral del desvío instalado en Adamuz en mayo de 2025, incluyendo la verificación de su geometría y del correcto estado y funcionamiento de motores y agujas”.
Sobre las cifras de inversión en mantenimiento, donde los maquinistas ponen el foco, se señala un aumento del 54%. “Que la red haya crecido en extensión no explica por sí solo este aumento”, se argumenta para explicar que la inversión en mantenimiento por kilómetro “ha aumentado aún más”, hasta el 58%.
Antes de la que la CIAF (Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios) señalase a una rotura en la vía como el causante del accidente ferroviario en Adamuz, el jefe del Ejecutivo aseguró estar asumiendo «desde el primer momento» todas sus responsabilidades. En rueda de prensa desde Bruselas tras la reunión informal del Consejo Europeo, puso énfasis en que la alta velocidad «es uno de los principales orgullos de nuestro país», y ante ello remarcó que el Gobierno se centrará en trabajar para «restablecer» la confianza de la ciudadanía en este transporte. En Moncloa siguen apelando a transitar hacia una tregua política tras el accidente en aras de una “lealtad” institucional que por el momento se sigue manteniendo entre el Gobierno central y la Junta de Andalucía y se ha roto por parte de Génova.
Suscríbete para seguir leyendo












