El pasado miércoles, los presidentes de la Comunidad Valenciana y de la Comunidad de Madrid, Juanfran Pérez Llorca e Isabel Díaz Ayuso, respectivamente, firmaron un acuerdo para crear «un gran eje nacional de inteligencia turística». La firma se llevó a cabo en el marco de Fitur, la Feria Internacional del Turismo. Y se hizo con aires de solemnidad en la sede de la presidencia autonómica madrileña, en la Puerta del Sol, a media hora del recinto ferial que acoge la cita turística.
No ha sido el único acto reciente de este tipo. También en el marco de Fitur, los alcaldes de Alicante y de Madrid, Luis Barcala y José Luis Martínez-Almeida, ambos del PP, conversaron en la capital española para «compartir conocimientos y estrategias para el desarrollo del planeamiento de las dos ciudades».
Aunque estos encuentros suelen presentarse con una motivación económica, la sintonía entre ambos territorios es evidente. Fundamentalmente cuando el PP gobierna en las dos comunidades, cosa que ha ocurrido en la mayor parte del tiempo en los últimos treinta años. Desde 1995, el PP ha retenido el poder autonómico en Madrid sin interrupciones. En la Comunidad Valenciana lo perdió durante ocho años, entre 2015 y 2023, en la etapa presidencial de Ximo Puig.
Zaplana y Gallardón
Los primeros contactos se produjeron para trabajar en la llegada del AVE a València desde Madrid. Eduardo Zaplana (1995-2002) y Alberto Ruiz Gallardón se comprometieron a costear este proyecto ante las críticas del PSOE, que señalaba la ausencia de compromiso por parte del Ministerio de Fomento con José María Aznar ya en La Moncloa.
Alicante es la playa de Madrid por excelencia y la relación siempre ha sido buena y permanente
El AVE al cap i casal no llegó hasta 2010. En Alicante pasó lo propio en 2013. No fue el único proyecto de conectividad que se ejecutó en aquella etapa, ya que a finales de 1998 Aznar inauguró la A-3, bautizada como Autovía del Este y que el presidente celebró como «la superación de un déficit histórico».
Joaquín Ripoll, que fue conseller de Presidencia y vicepresidente con Zaplana, recuerda que «la relación entre Madrid y la Comunidad siempre ha sido permanente, especialmente con Alicante, que es la playa de Madrid por excelencia, y eso obliga a mantener buenas relaciones».
Encuentro entre los presidentes EduardoZaplana y Alberto Ruiz Gallardón. / Efe
Más allá de la conectividad, demandada por la sociedad civil, la sintonía era evidente. Zaplana recibió en 2001, en manos de Gallardón, el premio «Éxito Inmobiliario» por impulsar Terra Mítica. Un año después fue nombrado por Aznar ministro de Trabajo.
El eje de la prosperidad
No fue diferente la etapa presidencial de Francisco Camps, que coincidió con Esperanza Aguirre y exhibieron una total complicidad. Con ambos se promocionó el llamado «eje de la prosperidad», que incluía también a las Islas Baleares (presididas entonces por Jaume Matas, también del PP) para «impulsar las comunicaciones».
Aquella propuesta contestaba a la «Eurorregión» que el presidente catalán, el socialista Pasqual Maragall, quería impulsar con la Comunidad Valenciana, Aragón, Baleares y el sureste de Francia, mientras que a su vez se perfilaba una alternativa económica en una España ya gobernada por Zapatero.
La relación con Madrid servía para rebajar la influencia del País Vasco y de Cataluña en el centro peninsular
El propio expresidente Camps (2003-2011), que actualmente trabaja para volver a presidir el PPCV, asegura que con la sintonía con Aguirre «no se entraba en competencia con nada», ya que aquello era «el reflejo de una visión muy liberal de dos territorios que pretendían ser atractivos en inversiones nacionales y extranjeras», y la cooperación obedecía al hecho de que «las dos comunidades reunían el 25 % de la población española, el 28 % del PIB, había ritmos de crecimiento muy por encima de las medias nacional y europea y uno de cada tres empleos se generaban en ambas comunidades».

Esperanza Aguirre yFrancisco Camps se saludan en un acto. / Efe
Las conferencias de Camps y de Aguirre llegaron al extranjero, y el expresidente apunta también que aquello servía para «rebajar la influencia del País Vasco y de Cataluña en el centro peninsular».
Fabra e Ignacio González
La legislatura de 2011-2015 también ofreció muestras de sintonía entre ambas comunidades. En plena crisis económica, Alberto Fabra (2011-2015) e Ignacio González firmaron en Madrid un protocolo para colaborar en los ámbitos turístico, cultural y deportivo «para avanzar en la salida de la crisis y generar empleo».
Es fácil que haya una buena relación, los territorios, siempre deben tender a entenderse
Sin embargo, la legislatura estuvo marcada por las presiones de Fabra al Gobierno central, entonces ya presidido por Rajoy, para resolver la infrafinanciación autonómica. Un discurso que, junto al de la lucha contra la corrupción que también abanderó el presidente de la Generalitat, incomodaba al PP. Así se demostró en el partido, que le costó ratificar a Fabra como candidato del PP a las elecciones autonómicas de 2015. Comicios en los que se acabó imponiendo la izquierda.

Ignacio González y Alberto Fabra en un acto en Madrid en 2013. / INFORMACIÓN
Más allá de este episodio, y volviendo a la sintonía entre territorios, Fabra, que actualmente es diputado en el Congreso, recuerda que las relaciones con sus homólogos madrileños (también coincidió con Aguirre) eran «meramente económicas». Según el expresidente, «es fácil que haya buena relación entre ambos territorios, siempre deben tender a entenderse».
Los lazos de Mazón
Antes de que la estabilidad y la proyección del expresidente Carlos Mazón (2023-2024) se viera truncada por la dana del 29 de octubre de 2024, que provocó 230 muertes y acabó forzando su dimisión un año después de los hechos, el alicantino e Isabel Díaz Ayuso protagonizaron muchos momentos. Los anuncios para convertir ambas autonomías en «referentes europeas de la logística» o de impulsar «un gran hub energético» encajaban con el relato de la cooperación económica. La cumbre empresarial que en diciembre de 2023 reunió a ambos dirigentes en Madrid sirvió también para estrechar estos lazos que ambos se habían encargado de tejer con sus presencias en sendas tomas de posesión.

Ayuso acompaña a Mazón en su toma de posesión, en 2023. / Alex Domínguez
Más simbólica, pero también intencionada, fue la mascletà lanzada en Madrid en febrero de 2024, con la presencia de los dirigentes autonómicos y con Mazón reivindicando la «germanor» entre ambos territorios.
El PP tenía la estrategia de que Valencia y Madrid conformaran el eje de oposición a Zapatero
Tras la trágica dana, incluso, Mazón llegó a agradecer el «apoyo» de la Comunidad de Madrid mientras criticaba de forma constante el trabajo del Gobierno central, presidido por Pedro Sánchez.
El origen de la sintonía
Guillermo López, catedrático de Periodismo de la Universitat de València, recuerda «la estrategia del PP de que la Comunidad Valenciana fuera una prolongación de Madrid y que ambas conformaran eje de oposición a Zapatero a partir de 2004». Remarca, además, que el anticatalanismo latente en Valencia encajaba «en esta estrategia para confrontar con Cataluña». De hecho, Aznar trabajó por reforzar los lazos entre Madrid y la Comunidad Valenciana, tal como reconocía en sus memorias, donde relataba que estas sinergias «contribuirían a fortalecer en la Comunidad Valenciana una posición propia frente al expansionismo del nacionalismo radical desde Cataluña».
Las relaciones no responden a una amistad política, sino a una estrategia compartida
La politóloga Anna López, sin embargo, cree que las relaciones «no responden a una amistad política, sino a una coincidencia de intereses y a una estrategia compartida de no abrir el melón territorial cuando no les conviene». Sea como fuere, la relación obedece a muchos factores y el PP la sigue fortaleciendo después de que Pérez Llorca haya firmado su primera alianza como presidente con Ayuso apenas un mes después de tomar el mando del Consell.
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