Apoyo a las familias de personas con trastorno por consumo de sustancias

El impacto del consumo de sustancias no solo afecta a la persona, sino también a su entorno. El consumo genera consecuencias negativas que alcanzan las áreas más importantes de la vida, con deterioro físico y psicológico, además de repercusiones económicas, judiciales y sociales.

En ese marco, la familia aparece como uno de los sistemas más dañados: parejas, padres, hijos o hermanos suelen experimentar síntomas ansioso-depresivos a medida que la enfermedad avanza y deteriora la relación.

Con frecuencia se encuentran desorientados y sin información suficiente, y deben gestionar un conjunto de emociones de vivencia negativa —culpa, vergüenza, incertidumbre, desconfianza, desesperanza, miedo, ira o tristeza— vinculadas a los estragos que observan en su ser querido.

Consecuencias negativas del consumo de sustancias en el entorno. / Renacer

Ante esta realidad, se aconseja acudir a un centro especializado para realizar un tratamiento integral del trastorno adictivo, ya que a recuperación del paciente mediante la abstinencia es necesaria, pero no suficiente: también se busca rehabilitar las áreas que se han ido deteriorando con el progreso de la enfermedad, incluyendo las necesidades de la familia.

El objetivo debe ser doble: que los familiares comprendan cómo funciona la adicción y cuál es su tratamiento, y que al mismo tiempo mejore la sintomatología afectiva que ellos padecen.

Consecuencias negativas del consumo de sustancias en el entorno.

Consecuencias negativas del consumo de sustancias en el entorno. / Renacer

Además, es necesario que la familia cuente con un marco para interpretar conductas del paciente, poner límites y actuar con coherencia, evitando dinámicas que mantengan el problema. El acompañamiento refuerza la red de apoyo y mejora comunicación durante recaídas o crisis.

Para alcanzar estos objetivos hay que implementar varias actividades:

  • La primera es la acogida, en la que médicos y psicólogos especializados reciben al paciente y su familia y trabajan para establecer la alianza psicoterapéutica.
  • De forma simultánea se debe realizar una evaluación: se explora la situación problemática desde la perspectiva familiar, el estado emocional actual y la información previa que poseen sobre la enfermedad adictiva.
  • A continuación, hay que ofrecer psicoeducación, tanto individual como grupa; charlas informativas sobre la enfermedad, sus consecuencias y su tratamiento, por un lado, y terapias.
  • También incorporar apoyo emocional para normalizar y validar lo que sienten los familiares y dotarlos de estrategias de gestión.
  • Finalmente, se tiene que proporcionar pautas para el tratamiento del paciente, destacando el papel de la familia como apoyo fundamental: tutela de medicación y controles de sustancias, tutela económica, acompañamiento y estrategias de actuación ante las distintas fases del proceso terapéutico.

Consecuencias negativas del consumo de sustancias en el entorno.

Consecuencias negativas del consumo de sustancias en el entorno. / Renacer

Estas acciones hay que mantenerlas de manera continua como acompañamiento a lo largo de todas las fases del tratamiento.

Fuente