El RCD Mallorca rindió homenaje este jueves en el Trui Teatre a sus abonados de más de cincuenta años, en una gala cargada de emoción para reconocer a los aficionados más longevos del club. Un acto que puso en valor medio siglo de apoyo incondicional, desde los años más difíciles hasta las noches europeas, y que convirtió a la afición histórica en la gran protagonista de la velada.
Ascensos y descensos. Alegrías y tristezas. Reencuentros y pérdidas. Anécdotas y, sobre todo, pasión por el Mallorca. Todo ello se revivió en una tarde en la que el amor por el club se respiró por todos los rincones. La gala, conducida por Albert Salas, contó con la presencia de Alfonso Díaz, que se dirigió al auditorio en catalán, y Andy Kohlberg. Ambos fueron los encargados de entregar a todos los abonados una medalla de oro y un diploma en reconocimiento por su fidelidad al Mallorca. No faltaron a la cita aficionados ilustres como Toni Tacha, Joan Forteza, primer mallorquín en marcar gol en Primera, o Julià Mir, entre muchos otros.
Alfonso Díaz, CEO de Negocio de la entidad, alabó la lealtad de los abonados: «Hemos querido reconocer vuestra constancia, vuestra confianza, vuestro compromiso, el amor y el respeto por estos colores. Porque vosotros sois el motor que nos guía, una parte fundamental de nuestro camino».
El acto se dividió en cuatro bloques, cada uno dedicado a una época concreta del club: 1960-1975, 1976-1992, 1993-2016 y 2016-actualidad. El director de RCD Mallorca Studios, Albert Salas, hizo un repaso de los principales acontecimientos de esos años y entrevistó a figuras protagonistas de los distintos periodos. En el primero, a los exfutbolistas Julià Mir y Joan Forteza, y al abonado Joan Roig. En el segundo, a los también exjugadores Damià Amer y Rafa Gallardo. Y en el tercero, a Jovan Stankovic, que defendió los colores del Mallorca entre finales de los años 90 y principios de los 2000.
Tras ello, llegó la época de recordar la última etapa, desde 2016 hasta la actualidad, con la llegada de la propiedad norteamericana, encabezada por Robert Sarver y continuada por Andy Kohlberg.
Este fue su discurso, el cual realizó en castellano: «Gracias por estar hoy aquí, ha sido un evento emocionante. Cuando llegué a Mallorca quise hacer algo significativo para vosotros. Para que os sintierais valorados y orgullosos hoy celebramos algo más profundo que los años o los hitos, celebramos una relación basada en la confianza. 50 años como abonados hablan de compromiso y vínculo entre generaciones. Muy pocas personas pueden decir que han recorrido un camino tan largo. En nombre de todos los que formamos parte del club, gracias. Futuro que estamos construyendo juntos. Ese futuro se refleja en nuestra inversión continua en el club. La renovación del estadio es mucho más que un proyecto, es un símbolo de nuestro compromiso con vosotros, donde generaciones de aficionados pueden seguir compartiendo recuerdos. Nuestro compromiso es claro, con orgullo y responsabilidad, con una visión de largo plazo. El verdadero éxito no se mide solo en resultados, sino en la fortaleza que mostramos en el tiempo. Gracias por exigirnos ser mejores».
Unas palabras que fueron seguidas de un gran aplauso general y que duró prácticamente un minuto. El mallorquinismo de toda la vida fue el gran protagonista y que el Mallorca siga vivo hoy en día es, en gran parte, gracias a ellos.












