“¿Titular? Veremos. Es fundalmental y la necesitamos bien para luchar por todo”. La frase de Pere Romeu en la previa de la semifinal de la Supercopa resume mejor que ninguna otra el regreso de Patri Guijarro. Sin prisas, sin atajos y con una idea muy clara: cuidar a una futbolista clave para aspirar a ganar todos los títulos. Tras tres meses fuera por una fractura de estrés en el escafoides del pie, la balear vuelve justo cuando empieza el tramo decisivo de la temporada y el Barça necesita sentido, equilibrio y control.
Patri reapareció ante el Alhama con once minutos y dio un paso más en la semifinal ante el Athletic, superando la media hora de juego en un contexto exigente, con el equipo en inferioridad numérica. Y ahí apareció su esencia: pausa cuando tocaba, criterio para sostener al equipo y también llegada, hasta rozar el gol. Señales claras de que está preparada para la gran final del sábado.
Los números avalan su peso específico. Con 12 partidos, es la futbolista con más presencias en la historia de la Supercopa, por delante de Graham (10) y de Mapi León y Aitana (9). No es casualidad. Patri es jerarquía silenciosa, fútbol que ordena y eleva al resto.
En una semifinal marcada por el trabajo colectivo, también destacó la actuación excelente en su lugar de Clara Serrajordi, titular con solo 18 años en el once de gala de Romeu, y sumó minutos Salma Paralluelo, ya plenamente recuperada. El Barça llega a la final con argumentos… y con Patri, que es casi lo mismo















