El Würzburg Baskets visita este miércoles el Palacio Martín Carpena en el arranque del Grupo K del Round of 16 de la Basketball Champions League. El equipo alemán llega a Málaga un nombre propio marcado en rojo: Marcus Carr. El base canadiense es uno de los líderes del conjunto alemán y la principal referencia ofensiva del primer rival del Unicaja en esta segunda fase continental.
Carr, nacido el 6 de junio de 1999, es un director de juego de 1,85 metros que concentra gran parte de las decisiones del Würzburg. No es solo su mejor jugador: es el eje sobre el que gira todo su sistema ofensivo. Sus números en lo que va de BCL lo reflejan con claridad: 16,1 puntos, 3,1 rebotes y 6,3 asistencias por partido, cifras que lo sitúan entre los bases más productivos de la competición.
Un base con alma de anotador
Marcus Carr es un base moderno, de los que combinan capacidad para organizar con instinto anotador. Tiene el balón en las manos durante muchos minutos y asume responsabilidades constantes, especialmente en los finales apretados. Su juego se apoya en una buena lectura del bloqueo directo, donde sabe castigar tanto con penetraciones como encontrando al tirador liberado. Es un jugador rápido, con primer paso explosivo, que se siente cómodo atacando el aro pese a no ser especialmente alto. Finaliza bien y sabe sacar faltas, un aspecto clave para entender su regularidad anotadora.
Visión y control del ritmo
Más allá de los puntos, Carr destaca por su visión de juego. Entiende cuándo acelerar y cuándo pausar, algo fundamental en un equipo que depende mucho de su criterio. Sus 6,3 asistencias de media en la BCL no son fruto del volumen, sino de una lectura inteligente de las defensas rivales.
Cuando el rival colapsa la pintura para frenar sus penetraciones, Carr encuentra con rapidez a los interiores o castiga desde el perímetro. No necesita grandes sistemas para generar ventajas: le basta un bloqueo y espacio para decidir.
Amenaza exterior y versatilidad
Aunque no es un tirador puro, Carr castiga desde el triple si se le concede espacio, especialmente tras bote. Puede alternar el rol de base clásico con el de escolta, lo que le permite jugar sin balón en algunos tramos y aparecer de forma más imprevisible. Esa versatilidad le convierte en un jugador difícil de emparejar defensivamente, ya que puede atacar tanto a bases más físicos como a escoltas más lentos.
El gran reto para Unicaja
Para el Unicaja, Marcus Carr será el primer problema a resolver en sus dos enfrentamientos ante el Würzburg de este Grupo K. Frenar su generación de juego es clave para limitar a un equipo que baja mucho su rendimiento cuando su base pierde fluidez. Su liderazgo, personalidad y capacidad para asumir tiros decisivos lo convierten en el termómetro del primer rival cajista en esta segunda fase continental. Si Carr está cómodo, el equipo alemán crece; si se le obliga a jugar incómodo, el Würzburg sufre.
Ibon Navarro habló en la previa del partido y quiso dejar claro que el Würzburg tiene varios jugadores con capacidad de hacer daño al Unicaja, pero está claro que Marcus Carr parece la principal amenaza en el arranque de este miércoles, a partir de las 20.30 horas.
Fuente: La Opinión de Málaga













