Hace una semana Gerardo Cuerva revalidó, con el 95% de apoyos, la presidencia de la confederación granadina de empresarios y será desde esa plaza desde donde tratará de asaltar, como tarde a finales de este 2026, la presidencia de la CEOE. No solo en el plano político está previsto este año un maratón electoral, sino que también coincide una cascada de comicios en los salones patronales. Algunos más disputados que otros y que culminarán con las elecciones a la presidencia de la CEOE, donde Antonio Garamendi tratará de revalidar por tercera vez el cargo y Cuerva pretende ser su gran rival.
En los despachos del número 50 de la madrileña calle Diego de León todavía no han fijado la fecha para renovar la presidencia de la CEOE. Primero, por su propio calendario, deberán votar distintos territorios y uno de los que más interés suscita es Andalucía, plaza desde donde ciertas voces apuntaban a que Gerardo Cuerva, el principal rival de Garamendi dentro de la CEOE, hubiera estado interesado en preparar su campaña a nivel estatal. Pero Cuerva, que en mayo del año pasado perdió la presidencia de Cepyme al ser derrotado por Ángela de Miguel, la candidata preferida por Garamendi, no dará la batalla en la CEOE andaluza, cuyo plazo de inscripción de candidaturas finaliza el 1 de febrero, según explican fuentes conocedoras a EL PERIÓDICO.
Cuerva acaba de revalidar su cargo como representante de los empresarios de Granada –de donde es originario y donde tiene buena parte de sus negocios- y será desde allí desde donde tratará de arrebatarle al vasco el liderazgo de la CEOE y protagonizar su particular asalto al poder. En CEOE tampoco ven necesario, al menos actualmente, adelantar las elecciones.
Hay varias elecciones previstas en el seno de la CEOE para este año. Además de Andalucía, la semana pasada tuvieron comicios los empresarios de Aragón y Benito Tesier, director general de Brembo Iberia, ganó sin candidato alternativo. Su nombre ha estado asociado a la línea de Garamendi. En Tenerife también hay un proceso electoral convocado, donde Pedro Alfonso Martín, el actual líder, espera ser reelegido.
Red de alianzas
Cuerva no quiere ir solo al asalto de la CEOE y está tratando de tejer alianzas sólidas. No quiere que le suceda como al catalán Josep Sánchez Llibre hace cuatro años, cuando impulsó una candidatura alternativa a Garamendi, aprovechando el descontento que le hicieron llegar desde varias regiones y sectoriales, pero a la que finalmente no se le sumó públicamente ninguno de los grandes líderes territoriales. Perdida esa batalla, Sánchez Llibre ha apostado por volver a tender puentes con Garamendi, publicitarse en Madrid a través de la recién constituida Sociedad Barcelonesa de Estudios Económicos y Sociales y marcar su propio perfil, sin interferir demasiado en la escala estatal. No obstante, otros medios consultados resaltan que Sánchez Llibre podría llegar a sumarse a una candidatura en la que estuviera Cuerva, pero solo cuando esa candidatura estuviera ya lanzada oficialmente y se viese con posibilidades. Si bien voces de dentro de Foment alejan dicha posibilidad y resaltan las buenas relaciones que rigen actualmente con Garamendi y su equipo.
Madrid y Catalunya son los grandes graneros de voto en los comicios patronales y sería en la primera donde Cuerva está buscando adeptos, rondando al presidente de la CEIM, Miguel Garrido. Hay quien subraya que a Cuerva no le importaría ir de segundo de Garrido en un hipotético tándem sobre el que algunas fuentes insisten en señalar que no está pactado, aunque reconocen que «hay un acercamiento y sigue habiendo conversaciones».
Otro punto de interés es Valencia, pero en noviembre fue elegido Vicente Lafuente, amigo muy cercano de Garamendi. Lafuente sustituyó a Salvador Navarro, que inicialmente se postuló a seguir como presidente de los empresarios valencianos, pero acabó renunciando por las críticas de parte de su parroquia. Navarro fue señalado hace cuatro años, junto a Garrido o Cuerva, como uno de los vicepresidentes descontentos con el liderazgo de Garamendi. Aunque Navarro públicamente no ha optado a la CEOE, fuentes cercanas sí reconocen su interés en el caso de que Garamendi hubiese dado un paso a un lado.
En aquel momento Cuerva no dio el paso para enfrentarse a Garamendi y acabó siendo éste quien promovió su caída para torpedear que usase Cepyme como trampolín a CEOE. En mayo del año pasado, el vasco le montó una candidatura alternativa en Cepyme, bajo el liderazgo de Ángela de Miguel, y esta le ganó las elecciones por un estrecho margen de 30 votos, de un total de 462 papeletas depositadas. Esa escasa distancia reveló que existían diferencias serias en el seno de la patronal y ahí quiere pescar el patrono granadino.
Legislatura conflictiva
No obstante, el contexto no es hoy igual que el del año pasado. Cuerva trató de cultivar un perfil más duro públicamente que el de Garamendi, aprovechando que algunos sectores se mostraron contrarios a decisiones importantes que fue tomando el vasco durante su primer mandato. Por ejemplo, el apoyo a la reforma laboral de 2021 no fue bien visto por patronales como Foment del Treball o sectoriales como la agraria Asaja o la automovilística Anfac. Esa política de pactos en el diálogo social con el Ejecutivo para minimizar daños –la primera subida del salario mínimo de Yolanda Díaz tuvo el beneplácito de la CEOE, por ejemplo- tuvo sus detractores.
Si bien ahora ese espacio tiene ya poco margen, dada la sucesión de desencuentros que acumula el Gobierno y la CEOE en el último año y medio. La última foto con el Ministerio de Trabajo se remonta a junio de 2024, cuando acordaron el nuevo protocolo contra el acoso LGTBI en las empresas. Desde entonces no ha habido más entente, más bien al contrario. Choques cada vez más sonados –el último ejemplo es el de los nuevos permisos de duelo- y pocas perspectivas de entenderse a futuro.
De hecho, desde la CEOE hace tiempo que estudian la manera de impugnar medidas que Yolanda Díaz pretende implementar sin su plácet ni el apoyo del Congreso, como es el caso del nuevo registro de jornada. Que la medida no tenga por el momento estudio de impacto presupuestario puede ser uno de los argumentos para llevarla ante los tribunales.
Que en el Congreso exista una mayoría de investidura pero no una de legislatura contribuye a que desde la CEOE tengan pocos incentivos para alcanzar acuerdos que pueden no serle favorables, ya que lo fían al bloqueo de fuerzas como Junts, como ya ocurrió con la reducción de jornada. Y ahí la disyuntiva entre un candidato ‘pactista’ y uno más confrontativo pierde fuerza. La duda que sobrevuela el número 50 de la madrileña calle Diego de León es si votarán antes los patronos de la CEOE o los ciudadanos españoles, en tanto que ven la actual legislatura en fase terminal y muy factible, por más que Pedro Sánchez lo haya negado en público, la posibilidad de elecciones anticipadas.
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