El hilo que nos une

Mi primer recuerdo de niño fue golpear con una escoba, con tres años de edad según información paterna, a un ejemplar de LA NUEVA ESPAÑA, pues salía un anuncio con el dibujo de la cara de un hombre sonriente con aire maléfico, algo que aún entreveo. Pero del segundo recuerdo tengo conciencia plena; fue a los cinco años, pues esa edad tenía cuando mis padres viajaron a Francia, llevándome con ellos, para dar un abrazo a un tío de mi madre, exiliado desde la derrota republicana.

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