Un derbi chico, de color aurinegro y venganza de acento argentino. El filial del CB Gran Canaria, que milita en la Liga U, la competición sub 22 organizada por la ACB, la Federación Española de Baloncesto y el Consejo Superior de Deportes, cayó ante el eterno rival en un duelo en el que los aurinegros dominaron con claridad.
Uno de los detonantes de esta victoria foránea recayó en la actuación de Dylan Bordón, el base que hoy viste la camiseta lagunera y que salió de la entidad claretiana por la puerta de atrás el pasado verano. El argentino lideró a los suyos con un fantástico partido, en el que demostró su superioridad sobre la pista. Sus 20 puntos, nueve asistencias y tres recuperaciones así lo corroboraron. Todo ello, ante un Granca sin Maniema ni Panasiuk, dos de sus piezas básicas, que se perdieron el encuentro por problemas físicos.
El Canarias manda de inicio
Todo comenzó con un Tenerife lanzado y más acertado, infligiéndole al Granca un parcial de 0-7 que marcó la tendencia de los primeros minutos. Apareció Brayan González, quien debía tomar la batuta ante las bajas de Panasiuk y Maniema por lesión, para anotar cuatro puntos de forma consecutiva que le sirvieron a los locales para salir a flote. No obstante, el Canarias continuó dominando gracias a su mejor toma de decisiones y a su control casi absoluto del rebote (4-14).
Tras el tiempo muerto solicitado por Ermis Papakonstantinou, el técnico de los locales, la sequía se consiguió finiquitar con varias acciones bien ejecutadas por parte de los claretianos, aunque ahí entró en juego un Dylan Bordón tibio hasta el momento; sus dos triples seguidos pusieron de nuevo en alerta a los grancanarios. De ese modo, el primer parcial dejó entrever que los locales estaban incómodos, sobre todo, a la hora de seleccionar mejor sus lanzamientos (10-22).
Aprietan los claretianos
La superioridad de Bordón se hizo notar de nuevo con un dos más uno que alargaba un poco más la ventaja aurinegra en el marcador. El bajísimo porcentaje de acierto en el triple del Gran Canaria también resultó una tara, ya que su rival fluía a otra velocidad y le estaban entrando sus lanzamientos con más regularidad. Pero el hispano-venezolano Brayan González le siguió a Bordón, asumiendo el peso anotador del Granca ante la adversidad, con 12 puntos. También se fue enchufando Miteo, quien entró en calor con el paso de los minutos. Asimismo, la actividad defensiva amarilla fue creciendo, mordiendo cada vez más y mejor, lo que llevó a los laguneros a estar incómodos. De ahí que el parcial pasase del 16-32 al 27-34.
La tercera personal de Sangare, uno de los grandes referentes aurinegros, puso en aún más aprietos al equipo de Ronald Cómez. Surtió efecto esa llamada de atención, ya que el Canarias, otra vez con Dylan Bordón como ejecutor, logró escaparse de nuevo justo antes del tiempo de descanso (29-38).
Desde el retrovisor
Después de pasar por los vestuarios, los canaristas salieron más metidos y el Granca, por su parte, no logró sacarle más faltas a un Sangare cargado. De hecho, en su primer intento, Miteo acabó cometiendo una falta de ataque, con técnica incluida para el congoleño, lo que ahondó un poco en esa crisis inicial amarilla (31-46). Para colmo, un problema en el gemelo de Brayan González y la segunda técnica de Miteo, con su correspondiente expulsión, dinamitaron el tercer cuarto.
En ese tiempo, el Canarias encontró el camino para seguir martilleando el ánimo de un Gran Canaria que titubeó de más y que se perdió. Ni el regreso a pista de Brayan González ni la muñeca de Gavin Báez impidieron que todo quedase roto (42-59). Los visitantes veían ya a su rival por el retrovisor y lo sentían muy lejos.
Un trámite hasta el final
Con todo resuelto, Dylan Bordón siguió a lo suyo; el partido se jugó a su ritmo, a lo que él dictaba y siempre con la sensación de estar un puntito por encima de sus rivales. Esta circunstancia resulta lógica, ya que un jugador que ha debutado con la absoluta de Argentina, que está en dinámica con el primer equipo canarista y que cuenta también con un físico bastante hecho, tiene que dominar en este tipo de escenarios. Aunque estuvo un tanto desacertado en ocasiones, cuando metió una marcha más al encuentro, su equipo lo notó.
De ahí hasta el final, el choque no tuvo mayor historia y se maquilló el marcador. Brayan González se tuvo que marchar de nuevo lesionado y la velocidad del juego descendió notablemente, dando paso a un trámite con el que se cerró un regular debut amarillo en esta segunda fase de la Liga U, donde los claretianos buscan pelear por el título tras una fantástica primera parte del campeonato (67-77).
Esta derrota no empaña todo lo bueno que ha hecho el filial hasta el momento, pero sí marca el nivel que se va a encontrar de aquí en adelante. Eso sí, Bordón consumó su venganza en la cancha donde tantas veces brilló vestido de amarillo.
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