A pesar del considerable aumento del empleo que se ha registrado desde el final de la pandemia, las cotizaciones sociales siguen sin cubrir la factura de las pensiones en Alicante. Y no es porque la recaudación no se haya incrementado -lo ha hecho casi un 7 % en el último año-, sino porque la cifra de beneficiarios y el mayor importe de las nuevas prestaciones elevan el gasto a la misma velocidad o, incluso, algo mayor.
El último informe sobre la Distribución de ingresos y gastos de la Seguridad Social, da cuenta del abultado déficit que arrastra este organismo y que sólo se salva gracias a las transferencias que le inyecta el Estado con cargo a los impuestos. De hecho, solo en Almería, Baleares o Madrid los pagos que realizan trabajadores y empresas son suficientes para cubrir la nómina mensual de los pensionistas.
En el caso de Alicante, hasta el pasado mes de noviembre -el último dato disponible-, las cotizaciones sociales alcanzaron los 3.628 millones de euros, lo que supone un 6,8 % más que en el mismo periodo del año pasado. O, lo que es lo mismo, el equivalente a 302 millones mensuales.
Un jubilado descansa en un banco de la Explanada de Alicante. / AXEL ALVAREZ
Por su parte, los pagos por pensiones contributivas ascendieron a 4.378 millones, un 6,4 % más, es decir, 365 millones de euros al mes, una cantidad que se duplica en los meses de paga extra.
Así, con lo que desembolsan trabajadores y empresas solo daría para abonar las pensiones de jubilación (3.268 millones hasta noviembre) y las de invalidez, que suman otros 325 millones, pero quedaría fuera, por ejemplo, las de viudedad (716 millones) o las de orfandad. Y eso sin contar con otras prestaciones que también se encarga de abonar la Seguridad Social, como las bajas laborales o las de maternidad.
Se cumple la ratio
Este desfase entre ingresos y gastos se produce a pesar de que Alicante es una de las provincias donde se supera la ratio de dos trabajadores en activo por cada pensionista, el límite que, en teoría, marca la sostenibilidad del sistema. Así, en noviembre había 769.000 afiliados frente a 352.122 pensiones contributivas.
Solo en el último año el número total de prestaciones se ha incrementado en casi 7.600, lo que ya supone un considerable aumento del gasto. Pero es que, además, las nuevas prestaciones son bastante más elevadas que las que se dan de baja por el fallecimiento del titular. En el caso de noviembre, el importe mensual de las nuevas altas rondaba los 1.175 euros, mientras que las pensiones que se extinguieron suponían de media 992 euros.
Si a lo anterior se unen los bajos salarios que se pagan en la provincia -de los que dependen las cotizaciones sociales- se entiende mejor el déficit del sistema en la zona.
Casi 108 millones para la ‘hucha’
Hasta noviembre, los alicantinos habían abonado 107,8 millones de euros en concepto de mecanismo de equidad intergeneracional. Se trata de la sobrecotización que se ha puesto en marcha para compensar el aumento del gasto que supondrá la progresiva jubilación de la generación del ‘babyboom’, la más numerosa de la historia, que va a suponer un esfuerzo adicional al sistema en los próximos años.
En cuanto a la cuantía del conjunto de prestaciones, la pensión media se sitúa en estos momentos en Alicante en 1.142 euros, 175 euros por debajo de la media nacional. Las más abultadas son las pensiones de jubilación, que reciben 230.079 alicantinos y que supone un ingreso mensual de 1.291 euros
Las de incapacidad permanente se sitúan en 1.111 euros y, ya a bastante distancia, les siguen las de viudedad, con una paga media de 842 euros, y las de orfandad, con 465 euros, de acuerdo con las mismas fuentes.
Por debajo del SMI
Si se compara con los ingresos que tienen los trabajadores en activo, hay que señalar que hasta el 60,9 % de los pensionistas de la provincia percibe una cantidad inferior a la del Salario Mínimo Interprofesional, un porcentaje que se dispara hasta el 70 % en el caso de las mujeres. Por el contrario, solo el 1,4 % recibe la pensión máxima establecida en el sistema, que en 2025 era de 3.267 euros.
Otro dato a tener en cuenta es que aproximadamente uno de cada diez beneficiarios de la provincia cobra más de una pensión, en su mayoría viudas que han generado también una pensión propia.
En cuanto a la edad media de los pensionistas de la provincia, se sitúa ya en 72,1 años, frente a los 71,4 años de los castellonenses o los 71,6 de los valencianos.
Suscríbete para seguir leyendo












