El creador de contenido venezolano Christian Daniel, de 29 años y afincado en Galicia desde hace una década, ha compartido su experiencia tras asistir a una manifestación en Santiago de Compostela convocada contra la intervención estadounidense en su país de origen. Sin embargo, lo que encontró fue un acto de apoyo al chavismo, donde se topó con un «gran desconocimiento». Este episodio lo ha llevado a alzar la voz por sus «hermanos venezolanos que sí que han sufrido de verdad», cuestionando a quienes apoyan un régimen que le obligó a emigrar.
La comunidad venezolana de León recibe con alegría las noticias de Venezuela
El choque con la realidad idealizada
Durante la protesta, Christian, conocido en redes como ‘el venegalle‘, se sintió vigilado e incómodo. «Para mí fue muy duro tener un cartel con el retrato de Maduro, como legítimo presidente de Venezuela, cuando yo sé que no es así, cuando yo sé que tuve que marchar de mi país», ha explicado. En su labor como «comunicador de redes sociales», intentó dialogar con los presentes, pero no encontró a ningún compatriota, salvo al cónsul venezolano en Vigo, la cara oficial del régimen en la comunidad gallega. Su objetivo era entender por qué defendían una realidad que no conocían de primera mano.
Es muy fácil idealizar algo que no has vivido»
Creador de contenido venezolano
La frustración de Christian se hizo palpable al escuchar argumentos que, según él, ignoran el sufrimiento de millones. «¿Por qué tú defiendes algo que a mí me hizo salir de mi país, cuando ni siquiera sabes lo que es estar allí?«, les interpelaba. El joven ha criticado la defensa de un sistema del que él mismo fue víctima: «En Venezuela no hay libertad de opinión, yo nunca la tuve». Para él, la situación es clara: «No es casualidad que 9 millones de venezolanos han salido de su país».
Una década en Galicia
Christian llegó a Galicia con 19 años «buscando un mejor futuro», siguiendo los pasos de su hermano mayor.
Aunque sus padres son portugueses, él nunca aprendió el idioma, algo que no le impidió aprender gallego como un «mínimo gesto de agradecimiento».
Al principio, algunos compatriotas lo criticaron por ello, pero él defiende su postura: «Pongo más alta la bandera de Venezuela y la de Galicia por todo lo alto». Su primer trabajo fue en Arzúa (A Coruña) y aún recuerda el impacto del frío y la lluvia constante de su primer invierno en Santiago, tan diferente al clima de su Caracas natal.
Recuerdos de un país en crisis
Antes de emigrar, la vida en Venezuela fue «dura en muchos sentidos». Empezó a trabajar a los 15 años y vivió de cerca la agitación social a partir de 2014, con las manifestaciones. El venegalle ha relatado un episodio de abuso policial cuando un guardia le robó la llave de su moto y fue llevado a un cuartel para ser interrogado sin motivo. A pesar de todo, se considera afortunado: «Yo lo tuve en bandeja de plata. Mis padres son portugueses, llegamos aquí como perro por nuestra casa», en comparación con compatriotas que «murieron en el intento» de huir del país.
Actualmente, comparte su vida en redes sociales, donde crea un «contenido híbrido» que va desde entrenamientos y bromas hasta la defensa de sus raíces. Junto a su novia gallega, mantiene vivas las tradiciones venezolanas, como las hallacas y el pan de jamón en Navidad, porque, aunque no sabe si volvería, «nada me va a quitar el recuerdo de mi amada y hermosa Venezuela». Finalmente, Cristian Daniel ha cerrado su intervención con una petición: «Solo pido empatía, más nada».












