La paciencia se agotó en Mestalla. Cerca de 300 aficionados del Valencia se concentraron este sábado a las puertas del estadio para manifestarse y cargar duramente contra Carlos Corberán, los jugadores y la directiva tras el empate ante el Elche (1-1) que hace que el Valencia cierre la primera vuelta en puestos de descenso.
Muchos de ellos se fueron marchando, pero se quedaron algo más de cien a esperar a la salida de los jugadores, que se marcharon del estadio en autobús todos juntos mientras aguantaban los insultos de los presentes escoltados por la Policía Nacional.
“Los mercenarios se tienen que acabar” y “Corberán, dimisión”, fueron los dos cánticos más repetidos. Los seguidores reclamaron la dimisión del técnico, cargaron duramente contra los futbolistas y volvieron a señalar a Peter Lim como principal responsable, exigiendo su salida.
Lee también
Los pitos acompañaron al equipo desde su llegada al estadio y fueron a más tras el gol del Elche y al final del encuentro. La protesta alcanzó su punto álgido con la aparición de pañuelos blancos, imagen ya habitual en Mestalla y símbolo del creciente descontento valencianista y continuó después del partido, donde los aficionados fueron duros en sus críticas a los jugadores, que suelen salir con sus propios coches de Mestalla y esta vez lo hicieron en el autobús oficial.











