Trump y los ecos de la Guerra Fría

Hace semanas que una exposición que recorre Europa tiene abiertas sus puertas en Barcelona, antes estuvo en Madrid. Musealia ha vuelto a iluminar al público con su última propuesta de recreación documentada de la historia, y tras su apabullante exposición sobre Auschwitz y el terror nazi, ahora nos mete de lleno en el Berlín que levantó y décadas después demolió el muro que dividía no solo a la ciudad, sino a dos mundos, Occidente y Oriente separados físicamente por una muralla de cemento y el miedo a las balas si se saltaba. Lo asombroso de revisitar una historia que nace con la derrota de Hitler y el reparto del botín entre las potencias vencedoras es todo lo que no es en sí el muro y los pobres berlineses de la calle Bernauer Strasse, donde se trazó la línea divisoria y que saltaron literalmente por las ventanas de sus casas como si la falla de San Andrés se hubiera abierto a sus pies.

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