Los toldos de Tabarca continúan generando controversia. Después de que fueran desmontados a finales de julio, en pleno verano, tras apenas un mes colocados en la isla alicantina pese a que el Ayuntamiento anunció que estarían hasta noviembre, ahora la empresa adjudicataria ha señalado al Consistorio por impagos.
En concreto, la licitación del contrato salió a concurso en el mes de diciembre con un presupuesto de 211.850 euros, impuestos incluidos, para cubrir dos tramos de la isla de Tabarca (entre la plaza Carloforte y el carrer del Moll y entre esta última calzada y la plaça Gran) para prevenir del sol en la temporada alta tanto a los vecinos como a los miles de turistas que acuden cada verano.
El concurso fue ganado en abril por la empresa Grupo Costablanca HTS, con sede en Crevillent y que cuenta con 22 trabajadores por cuya continuidad teme actualmente el responsable de la mercantil, Khalil Bouzidi. Él mismo afirma que cumplieron el pliego “a rajatabla” y que todo el trabajo “fue comprobado in situ por el interventor, y fue entonces cuando se entró en la fase de cobro”, a partir del mes de agosto. El contrato económico para instalar los toldos es de 165.649 euros, IVA incluido.
Ante la previsión de cobro y ante las obligaciones tributarias, la empresa pagó en agosto el 21 % de IVA correspondiente de sus ingresos, un total de 28.749 euros que aún no se han visto compensados por el pago de la institución municipal. “Tras varias llamadas nos dijeron que la jefa de servicio había cambiado, cada vez nos ponían una excusa, y está el futuro de los trabajadores y el quiebro de la empresa en juego”, lamenta Bouzidi.
Respuesta del Ayuntamiento
Fuentes del Consistorio alicantino reconocen el impago, aunque lo vinculan a “un tema técnico”, ya que “se está realizando un ajusto contable porque los Planes de Sostenibilidad Turística en Destino, que es donde se engloban los toldos, se prorrogaron, pero después de que ese contrato hubiera sido adjudicado”.
En este sentido, afirman que “se va a pagar el grueso con cargo a 2025 y el resto a 2026”. El responsable de la empresa dice que se le ha comunicado este procedimiento, si bien aún no ha recibido más cobro que el 10 % de la cantidad total, que en el pliego corresponde al pago del proyecto. “El otro 90 % lo tendrían que haber pagado en agosto y a fecha de hoy no sabemos nada”. «Nunca nos ha pasado algo así con ninguna otra empresa», dice Khalil Bouzidi.
Una polémica que se alarga
Los toldos de Tabarca fueron retirados el 25 de julio, un mes después de su instalación, para cumplir con las exigencias de Patrimonio al tratarse de un entorno BIC (Bien de Interés Cultural). Pese a esta condición, conocida anteriormente, el contrato se licitó con el propósito de que se mantuvieran los toldos hasta el mes de noviembre.
El contrato establecía que una vez retiradas las estructuras debían ser trasladadas a la península para su almacenamiento, limpieza y revisión, con miras a su reutilización. Las advertencias sobre las trabas técnicas a los toldos de Tabarca se supieron en el gobierno municipal un mes antes de la adjudicación. El 18 de marzo, antes de la adjudicación, el Departamento de Patrimonio Integral del Ayuntamiento ya advirtió por escrito tanto a la Jefatura de Turismo como al director general de Proyectos y Obras que el proyecto afectaba parcialmente a un BIC, dado que el carrer d’Enmig forma parte del conjunto histórico protegido de la isla.
En el informe se detallaba que los toldos solo podían figurar de manera temporal y durante las fiestas tradicionales de interés público, como son las de San Pedro y San Pablo (29 de junio) y las de la Virgen del Carmen (16 de julio), por lo que el uso de los toldos estaba muy alejado de los más de siete meses previstos por el Ayuntamiento en un principio.
Pese a la advertencia, el gobierno de Barcala adjudicó el contrato el 16 de abril y el 12 de junio el Ayuntamiento formalizó la modificación del contrato para ajustar el calendario de uso a las fechas permitidas, según el Portal de Contratación.
Tras la retirada, los postes y los soportes de los toldos se mantuvieron desmontados a la entrada de la isla hasta principios de septiembre, generando críticas entre los vecinos.
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