La tradición recuperada: más que una feria gastronómica
El municipio granadino de Cozvíjar celebra este año la décima edición de su feria centrada en la matanza tradicional del cerdo, un evento que combina demostraciones artesanales, degustaciones y actividades culturales. Aunque durante décadas la práctica de sacrificar cerdos en los hogares ha ido reduciéndose por cambios en la forma de vida rural, iniciativas como esta buscan preservar y transmitir ese saber hacer que integraba la elaboración de embutidos, el despiece, el intercambio social y la convivencia vecinal.
Origen y evolución del ritual
La matanza del cerdo era, históricamente, una práctica esencial en hogares y aldeas de Andalucía y otras regiones españolas. Se realizaba durante los meses fríos del invierno para aprovechar las bajas temperaturas en la conservación de la carne y los embutidos. Familias enteras y vecinos se reunían no solo para trabajar, sino también para compartir comidas, bebidas y relatos, convirtiendo esta labor en una verdadera fiesta popular.
Con el tiempo, el sacrificio doméstico del cerdo fue perdiendo protagonismo por factores como la industrialización alimentaria y la transformación de las economías rurales. Sin embargo, eventos como la Feria de la Matanza evocan esa memoria comunitaria y la adaptan al contexto actual, con demostraciones seguras y festivales donde el público puede participar y conocer el proceso tradicional.
Qué esperar en la Feria de Cozvíjar
- Demostraciones en vivo de cómo se realizaba la matanza tradicional, con explicaciones técnicas y culturales.
- Degustaciones de productos derivados, como embutidos artesanales, chorizos, jamones y otros preparados típicos.
- Actividades didácticas para todas las edades, que acercan al visitante a la historia y significado de esta práctica.
- Música, artesanía y mercado local para completar una experiencia que celebra la vida rural.
Una fiesta que refuerza identidad y patrimonio
Más allá de lo culinario, la recuperación de este ritual en Cozvíjar responde a un interés creciente por proteger el patrimonio cultural inmaterial de los pueblos andaluces. Al revivir estas tradiciones, se fomenta el conocimiento de prácticas ancestrales, se promueve el turismo rural y se genera un espacio de encuentro multigeneracional que contribuye al dinamismo social y económico de la zona.
Este enfoque de reinterpretar actividades rurales en formato festivo no es exclusivo de Granada. En otras localidades de España, también existen celebraciones que rinden homenaje a la matanza del cerdo como parte integral de su cultura popular: desde la Feria de la Matanza en Ardales (Málaga) en febrero hasta acontecimientos similares en la provincia de Jaén o en otras comunidades.
Impacto económico y cultural
Recuperar eventos como la Feria de la Matanza no solo preserva costumbres, sino que refuerza el tejido económico local. Estas ferias atraen visitantes, impulsan el consumo de productos autóctonos y refuerzan la identidad cultural de lugares rurales que, de otro modo, podrían ver desaparecer parte de su legado.
A medida que las iniciativas ligadas al patrimonio inmaterial ganan protagonismo, se abren nuevas oportunidades para que generaciones jóvenes conozcan y valoren las historias y prácticas que forjaron la vida en los pueblos españoles durante siglos.













