Ya ha pasado más de un mes desde la detección de los primeros jabalís infectados por peste porcina africana en Cataluña y aún nadie tiene claro cómo se ha originado este brote. Hay al menos dos informes científicos distintos que afirman que el virus que se está extendiendo en Collserola tiene una huella genética distinta al que se observa en otros puntos de Europa. En un primer momento, este planteamiento abrió la puerta a investigar si el patógeno pudiera haberse escapado de un laboratorio. Pero según sugiere la investigación encargada por la Generalitat, el virus que ha matado a una treintena de jabalís no coincide con ninguno de los patógenos que se estaban utilizando en los centros de investigación y que, de hecho, podría tratarse de una cepa totalmente nueva. ¿Pero entonces de dónde ha salido este virus? ¿Qué teorías se barajan para explicar su origen? ¿Y cuándo sabremos qué ha originado este brote?
Estas son algunas de las hipótesis que se han planteado hasta la fecha para explicar el origen del brote de peste porcina africana en Cataluña.
Una de las primeras hipótesis que se planteó para explicar es la «teoría del bocadillo». Según este postulado, el virus podría haber llegado a Cataluña a través de un bocadillo con algún tipo de embutido elaborado a partir de carne de cerdo infectada de peste porcina ya que, a diferencia de lo que ocurre en España, hay otros países donde esta enfermedad es endémica y se encuentra de forma habitual en muchas granjas. Por eso mismo, en un primer momento, se planteó que algún viajero pudo haber traído involuntariamente un alimento contaminado, haber tirado sus restos en alguna área de servicio cercana a Collserola y, una vez ahí, estos habrían sido consumidos por un jabalí, introduciendo el virus en la población silvestre y dando inicio al brote en la zona.
Las pruebas a favor de esta teoría son, en su mayoría, contextuales. Por ejemplo, el hecho de que los primeros animales infectados por el virus hayan aparecido en un área cercana a autopistas, áreas de servicio y zonas de paso de vehículos, donde es frecuente que aparezcan restos de comida y bolsas de basura orgánica accesibles para los jabalís. O estudios que respaldan que en países como Italia existe un comercio ilegal de embutidos en el que se han detectado varios productos infectados por este virus aunque de forma inactiva.
La hipótesis de que el brote de peste porcina pudiera haberse originado en un laboratorio se planteó de forma colateral tras la publicación de un informe del Ministerio de Agricultura. El análisis genético de las primeras muestras del virus, llevado a cabo por el Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA-INIA), apuntó a que el patógeno que está circulando en Collserola tiene una «genética distinta» al que se observa en otras partes de Europa y que, además, se parece a los «virus de referencia» que se utilizan en los laboratorios. Esta hipótesis obligó a poner el foco de la investigación sobre las instalaciones del IRTA-CReSA, un centro de referencia en el estudio de este patógeno y que, además, está situado en Bellaterra, muy cerca de la ‘zona cero’ de los contagios.
La Generalitat ha encargado al Institut de Recerca en Biomedicina (IRB) un análisis específico para indagar en esta hipótesis y, según apuntan sus resultados, el virus que está circulando ahora mismo en Cataluña no coinciden con ninguna de las 17 muestras recopiladas en los laboratorios del IRTA-CReSA. El Ministerio de Agricultura y Ganadería, los Mossos y la Guardia Civil también han recopilado muestras en el centro y las han remitido para su análisis al Laboratorio Central de Veterinaria de Algete (Madrid), uno de los centros designados a nivel europeo para el estudio de este tipo de patógenos. Todas las fuentes implicadas en el proceso afirman que para descartar de forma definitiva la «teoría del laboratorio» habrá que esperar al informe de este centro.
Otra de las teorías que se han puesto sobre la mesa para explicar este brote es la llegada de jabalís infectados de otras partes de Europa donde el virus está más extendido. Hay quien dice que este fenómeno podría haberse derivado de procesos naturales de migración de los animales y quien, en cambio, habla de que podría ser fruto de la importación ilegal de estos mamíferos el territorio con fines de caza. Este planteamiento se considera poco probable ya que no hay constancia de brotes activos de esta enfermedad en Francia, el único país fronterizo con Cataluña, ni tampoco hay indicios de que se esté traficando con estos animales en otros puntos de Europa. En todo caso, los análisis genéticos sugieren que la huella genética del virus es distinta a la que se encuentra de forma natural en otros puntos del continente.
En las últimas semanas, en medio de la espiral informativa que se ha generado alrededor de este caso, también han surgido voces que han planteado que este virus pudo haber sido introducido en Cataluña a modo de sabotaje. Por ejemplo, a través de personas que se hayan dedicado a dejar restos de alimentos contaminados a la merced de los jabalís o que hayan manipulado intencionalmente muestras biológicas del virus con la intención de causar un daño político o económico al territorio. Esta teoría no cuenta por ahora con ningún respaldo empírico y tampoco destaca entre las principales hipótesis con las que trabajan los investigadores.
Una de las explicaciones menos consideradas es que estemos simplemente ante la evolución natural del virus. Como ocurre con otros patógenos, cada vez que el virus pasa de un individuo a otro puede sufrir mutaciones. Aunque este virus no cambia tan rápido como el de la covid-19, es posible que una cepa concreta lleve tiempo circulando de forma silenciosa en la fauna silvestre, acumulando mutaciones propias sin ser detectada. Esta hipótesis encaja con el hecho de que el brote actual presente una virulencia relativamente baja, lo que sugiere una adaptación progresiva del virus a sus huéspedes. Dicho de otra forma, este podría ser un virus que lleva tiempo circulando en el mundo natural utilizando la «estrategia evolutiva» de causar infecciones con síntomas más leves para llegar así a un mayor número de animales.
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