Parla y Umay han acabado en el hospital después de la paliza que recibieron. A la familia le han dicho que las intentaron robar, que se resistieron y que por eso les pegaron. Pero entre ellas saben que no es toda la verdad.
Cuando se han quedado a solas, Parla solo ha podido decir: “Lo siento”. Umay ha estallado, fuera de sí. La ha llamado idiota, le ha dicho que se calle porque pueden oírlas y le ha confesado el miedo que la está consumiendo: “¿Y si por tu culpa tu madre se queda sin trabajo?”.
Parla, temblando, le ha suplicado que no lo cuente. Su hermana le ha preguntado qué piensa hacer y ella, desesperada, ha dicho que les dará “lo que quieran”. Umay no podía creerlo y quería contarlo todo ya. Pero Parla se ha negado: dice que tienen sus fotos y, si esto sale a la luz, la humillarán a ella.
“Nos atracaron, se llevaron las mochilas y huyeron, punto”, ha insistido. Entonces ha llegado lo peor. Umay ha recibido un mensaje de un número oculto: “No se lo digáis a nadie”.
En ese momento, Umay ha empezado a venirse abajo, sufriendo un ataque de pánico. Parla ha intentado sujetarla y llevarla a la cama, pero Umay ya no podía controlar el cuerpo. “No puedo respirar”, ha dicho, rota.
Uras, Rengin y Bahar han entrado al escuchar los gritos. Entre todos han logrado calmarlas. Y mientras tanto, la verdad sigue oculta: Parla no quiere que nadie se entere y Umay, aunque esté muerta de miedo, se calla por su hermana.












