Las peores pesadillas se han cumplido para Octavio. Desde la desaparición de Mónica no conseguía conciliar el sueño. Su esposa se le aparecía en sueños, y él confiaba en que seguía viva.
Incluso llegó a pagar dos millones de euros a Saúl y Nando, escondidos en el anonimato, tras su falso chantaje de que Mónica estaba secuestrada. Pero la realidad le ha caído encima a Octavio de la manera más dura.
La policía ha encontrado un cuerpo en el bosque y avisa a Octavio y Álvaro para que se personen en el lugar. Cuando llegan, la comandante Serrano pide que descubran el rostro: es Mónica.
El empresario no puede asimilar nada, y sin decir absolutamente nada, abandona el lugar. Roto por dentro, Octavio ha perdido a la mujer que amaba mientras su vida se va destrozando poco a poco.















